Artistas con doble personalidad
Algunos músicos han ejercido una transformación a lo largo de su carrera que nos han dejado auténticas obras maestras
El rock es un juego que da para tantas cosas que hay artistas que cuando no se sienten cómodos bajo su piel, o quieren simplemente, en el significado actoral, to pla y, se transforman. David Bowie fue uno de los paradigmas recientes de una tradición que sirve para explorar nuevos caminos, dar rienda suelta a gustos que no tienen cabida en el concepto inicial, o, simplemente, como puro divertimento. De esta transformación, ejercicio de doble personalidad, han salido obras maestras.
Pero vamos a lo reciente, ante lo que se avecina: Carnaval. Niño y Pistola, la banda de Manolito Portolés, combo gallego de Bayona, lanza el martes de Carnaval Arthur and The Writers , un disco, por cierto, con excelentes canciones, en el que se sumergen en un universo inventado con el que dan forma a diez temas unidos por un hilo argumental. Y, desde ese momento, ya no son el citado Manolito, Raúl Diz, Álvaro Álvarez ni Quique Esmerode. A partir de ahora, y durante un tiempo, que lo de no ser uno mismo cansa, hay que verles como Peter, Ignatius, Herbert, Lucio y Martin. Esto es, los amigos de Arthur, el amigo al que homenajean poniendo música a sus textos. Y, para lo que recurren a otros colegas músicos, como Charlie, Mike y The Valley Folks. Por cierto, en el caso del primero, es Charlie Baustista, teclista de excepción, y ubicuo donde los haya (ha tocado o toca para Russian Red, Deluxe, The Sunday Drivers, Christina Rosenvinge-¦) y que deja un Hammond para el recuerdo en todos los temas del disco.
Niño y Pistola girarán con este trabajo en el que se advierten esas señas de identidad de, precisamente, no ser ellos mismos. Afortunada contradicción que les permite abandonar sus sonidos eminentemente acústicos para meter guitarra eléctrica, el citado teclado, o darle unos contenidos que enlazan con justicia en la mejor de las tradiciones del folk-rock americano. Así, pasan referencias de Neil Young, The Jayhwaks, la Creedence Clearwater Revival , de sus adorados Crosby, Stills, Nash and Young o de The Byrds. Todo hecho con un cariño exquisito y con la vocación artesanal de cuando los discos se hacían al calor del talento.
Entre tanto, la banda antes conocida como Niño y Pistola, y mientras vuelve a su ser, se dedicará a una gira en la que ya tienen cerradas fechas en varias de las ciudades más importantes de España. Harán, por tanto, gira. Pero no exenta de esfuerzos por parte de un grupo que se ha desmarcado por completo de la actividad discográfica convencional. Salieron escamados de una mala experiencia, y han optado por la autofinanciación, que les da múltiples quebraderos de cabeza, pero les hace libres.
Y por cierto, que no se trata de una pandilla de recalcitrantes de las nuevas tecnologías. Aman el vinilo. Y, aunque conscientes de que puede que su pasión no les dé para vivir, intentarán aventuras en ese sentido. Por todo, Manolito, nombre voluntariamente acuñado por el autor de las canciones de Niño y Pistola, apunta una idea demoledora acerca de las bondades dudosas de Internet como fuente de emisión de creaciones artísticas: «La potencia sin control no sirve de nada. No sé hasta qué punto será bueno para la música que la gente la oiga en las peores circunstancias de escucha».