Un Reino clave en la historia
El de León fue el reino más glorioso de la Edad Media
Ahí es nada poder decir que España ha sido el único país del mundo que derrotó a los musulmanes en la Edad Media y los arrojó fuera de su territorio. En esos casi ocho siglos se formaron cinco reinos cristianos en la península ibérica y de los cinco tampoco hay la menor duda que el reino más glorioso fue el Reino de León aunque muchos, demasiados historiadores, nos quieran hacer ver otra cosa. Un pequeño, aunque completo resumen de la historia de esos siglos lo demostrará.
Los musulmanes invadieron la península ibérica el año 711. En una sola batalla, la de Guadalete, destrozaron al supuesto gran ejército visigodo para, acto seguido, pasearse militarmente por toda la península sin encontrar resistencia más que en dos ciudades, Toledo y León, dos ciudades muy bien fortificadas, pero que acabaron cayendo en manos de los invasores.
Un pequeño resto del ejército imperial visigodo se refugió en los montes asturianos y, desde aquí, hizo frente a los musulmanes. Aquí comenzó la Reconquista. El primer encuentro entre ambas fuerzas enemigas tuvo lugar en Covadonga. La fecha más aceptada de esa batalla es el año 722. Las tropas cristianas estaban capitaneadas por el rey Pelayo. Cuentan los cronistas de la época que los musulmanes se adentraron imprudentemente por los tremendos Picos de Europa, cosechando una dura derrota en Covadonga a manos de los cristianos capitaneados por el rey Pelayo en Covadonga. Esta fue la primera derrota que sufrieron los musulmanes en sus invasiones por el mundo adelante. Esta victoria de los cristianos españoles tuvo un gran valor moral que dio inicio a la Reconquista que duró casi ocho siglos.
Los sucesores de Pelayo siguieron en sus luchas contra los invasores musulmanes, recuperando poco a poco el territorio invadido. Uno de los sucesores de Pelayo, Alfonso II el Casto ha sido considerado por los historiadores como la primera gran figura de la Reconquista. Alfonso II, además de ampliar en gran manera el territorio, impuso oficialmente en todo el Reino la legislación romana-visigoda, la Lex Visogothorum, que luego tomó el nombre de Fuero Juzgo. Este conjunto de leyes estuvo posteriormente vigente en el Reino de León y en otros Reinos a excepción de Castilla.
A partir de Alfonso II, los reyes son consagrados por unción sacerdotal. La consagración o unción religiosa se hacía al estilo toledano visigodo. La consagración era el distintivo de superioridad de los reyes asturleoneses. Los otros reyes cristianos peninsulares no se consagraban, se coronaban. Asimismo Alfonso II fue el primer rey desde el inicio de la Reconquista que se tituló rey de España. Este título demuestra que los reyes astures se consideraban los sucesores legítimos de la Monarquía visigoda, sabían muy bien lo que era España y, aunque no dominaban toda la península, demostraban el deseo de reconquistarla en su totalidad, por eso el título de rey de España. Desde entonces, todos los reyes astures y luego todos los reyes leoneses ostentaban el título de rey de España
El año 813 fue descubierto el sepulcro del Apóstol Santiago en Iría Flavia (Padrón), que según la tradición, guarda los restos mortales de Santiago. Alfonso II trasladó la capital del Reino a Oviedo, llamándose desde entonces Reino de Oviedo.
La gran figura de la Corona Asturiana fue el último rey astur, Alfonso III. Este rey, llamado el Magno, amplió tremendamente el territorio. Los límites del Reino comprendían desde Navarra hasta el Océano Atlántico y desde el Mar Cantábrico hasta el Río Duero. Reconquistó y repobló varias poblaciones de la actual provincia de Vizcaya y fundó numerosas poblaciones entre las que destaca la ciudad de Burgos
Emperador de España
Alfonso III, antes de morir, dejó la Corona a su hijo primogénito, García I, nombrando a su segundo hijo, Ordoño II Gobernador de Galicia y a su tercer hijo, Fruela II, Gobernador de Asturias, ambos con el título de rey, pero siempre subordinados al hijo primogénito, García I, rey de León y rey de España. Alfonso III llegó a titularse Emperador de España, siendo el primero que llevó ese título desde el inicio de la Reconquista.
García I traslado la capital del Reino de Oviedo a León, pasando de este modo el Reino a llamarse Reino de León. Era el año 910 y por eso ese año es el año de la Fundación del Reino más emblemático e importante de toda la Edad Media. García, por respeto a su padre, esperó a su muerte para ser ungido el día 10 de diciembre de 910 como rey de León
A la muerte de García I le sucedió en el Trono de León su hermano Ordoño II, que habría de ser uno de los grandes reyes de León y otra de las grandes figuras de la Reconquista.
Ordoño II fue un gran conquistador. Dicen los cronistas de la época que llegó en sus correrías casi hasta Mérida y hasta Sevilla. El Califa de Córdoba, Abd-al-Rahmán III, sorprendido por la osadía del rey leonés reunió un gran ejército con el ánimo de destruir al Reino de León. Durante un año los musulmanes saquearon y destruyeron todo lo que encontraban en su camino, avanzando hasta la población de San Esteban de Gormaz en territorio castellano. Aquí se encontró con las tropas de Ordoño II, que le estaba esperando. La derrota musulmana fue total. Cuenta Sampiro que no hay números para contar los muertos enemigos. Los propios cronistas musulmanes reconocen la derrota.
En el año 918 Ordoño II con la ayuda del rey Sancho I de Navarra, reconquista buena parte de la actual provincia de La Rioja, tomando las importantes plazas de Calahorra y Arnedo. Abd-al-Rahmán, asustado nuevamente por la osadía del rey leonés, preparó un nuevo ejército para parar al rey leonés. Ordoño II pidió ayuda esta vez a los condes castellanos, que prometieron su ayuda. Sin embargo estos no se presentaron a la batalla y la victoria sonrió esta vez a los musulmanes. Los historiadores encuentran dos posibles razones de la traición castellana: una, la fuerza creciente de Castilla que era díscola, rebelde, separatista y no quería vivir subordinada a los reyes de León. La otra razón, el temor de que la amistad entre los reyes de León y de Navarra les impidiera las ansias de expansión castellanas y el temor a que las tierras riojanas reconquistadas fueran entregadas a los navarros. La traición de los castellanos provocó la impopularidad de Castilla entre los leoneses, en palabras del historiador castellano Justo Pérez de Urbel
El título de Emperador otorgado a Alfonso III fue generalizado después de su muerte a sus sucesores. Se conoce un documento del año 916 que dice «Ego Hordonius Rex Imperator-¦filius Adefonsus magni Imperatoris».
Uno de los reyes más famosos del Reino de León y de toda la Reconquista fue Ramiro II, hijo de Ordoño II. Ramiro II destacó en muchas facetas. Mandó construir fortalezas paralelas al Río Duero como Roa y Simancas, luego hizo lo mismo en el Río Tormes, repoblando con leoneses poblaciones como Salamanca y Ledesma. En el plano militar contó sus batallas por victorias. Entre las batallas se encuentra la mayor victoria de toda la Reconquista: la batalla de Simancas.
Cuentan los cronistas de la época que el Califa cordobés, Abd-al-Rahmán III, el caudillo peninsular musulmán más importante de toda la historia, preocupado por las graves derrotas de sus ejércitos a manos de Ramiro II, preparó un impresionante ejército, al que llamó el «omnipotente», con más de 100.000 soldados, esperando destruir a Ramiro II y a su Reino. Ambos ejércitos se encontraron en Simancas. La derrota de los musulmanes fue terrible. El historiador de la época, Sampiro, habla de más de 80.000 musulmanes muertos. Las propias crónicas árabes hablan de 50.000 muertos. La cifra es terrible para el tiempo en el que se produjo. Ramiro II, que tenía las fuerzas suficientes para terminar la Reconquista, quiso emprender la batalla final pero una traición de los condes castellanos lo impidió. Historiadores europeos de gran fama cuentan que los condes castellanos Fernán González (el gran héroe castellano) y Asur Fernández pactaron con el Califa musulmán, atacando al rey leonés, impidiendo con esta traición que Ramiro II terminara la Reconquista, evitando 500 años de guerras.
Otro de los grandes reyes leoneses fue Fernando I. Este rey fue ungido rey de León, aunque era navarro, por estar casado con la Reina Sancha, hermana y heredera de Bermudo III. Lo más destacable de Fernando I es que dio categoría de Reino al condado de Castilla, aunque él mismo jamás ejerció como rey de Castilla. Era lógico, ser rey de Castilla no suponía entonces ninguna categoría especial. En cambio ser rey de León suponía la máxima gloria, la máxima categoría, pues el rey de León llevaba implícito el título de rey y Emperador de España.
Fernando I reconquistó una parte importante del territorio de Portugal que unió al Reino de León. Asimismo derrotó a la mayor parte de reyes taifas musulmanes a los que convirtió en súbditos suyos, obligándoles a pagar fuertes sumas de dinero anuales con los que Fernando I cubrió muchas de las necesidades del Reino de León que estaba en una situación económica muy precaria.
El hijo de Fernando I, Alfonso VI fue otro de los grandes reyes leoneses de la Reconquista. Reconquistó todo el Reino de Toledo, incluída la Capital Imperial de los visigodos, una victoria que llenó de satisfacción a todos los cristianos. Alfonso VI, rey de León y Emperador de España, amplió el territorio, llegando a ocupar desde el Mar Cantábrico hasta el Río Tajo.
Después de los reinados de Urraca, I, Alfonso VII y Fernando II, llegó al Trono de León el que sería el más importante de todos los reyes leoneses y para muchos historiadores el personaje más impresionante de toda la Reconquista. Alfonso IX heredó de su padre, Fernando II, la Corona leonesa con sólo 17 años. A pesar de su juventud, empezó su reinado de la manera más gloriosa posible: convocó el primer Parlamento Democrático de Europa y del mundo. Ocurrió el año 1188. Este Parlamento Democrático fue convocado el mes de abril en la Basílica de San Isidoro de la ciudad de León.
Alfonso IX se defendió bravamente de los reyes de Castilla y de Portugal que creían que entre ambos se iban a comer el Reino de León en manos de un jovencito sin preparación. Alfonso IX, no solamente se defendió bravamente, sino que supo mantener integramente sus fronteras a pesar de las ansias de sus vecinos. Otra de las grandezas de este rey fue la reconquista de toda Extremadura que incorporó al Reino de León, llegando su frontera a la provincia de Huelva. Es de destacar también la creación por Alfonso IX de la primera Universidad española en Salamanca.
Además Alfonso IX, siguiendo los pasos de sus antepasados, Ramiro II y Alfonso VI, repobló muchas ciudades de Galicia, Asturias y del propio León. Concedió nuevos Fueros a muchas ciudades para impulsar el desarrollo económico y humano de esas poblaciones
Esto es solamente algunos apuntes de los innumerables datos que se podrían contar de todos y cada uno de los reyes de León. Es verdad que algunos no estuvieron a la altura de las circunstancias, pero no es menos verdad que todos ellos contribuyeron al desarrollo humano y territorial del Reino de León
Con los datos contenidos en los documentos medievales existentes se puede decir con toda claridad que el Reino de León fue el más importante de todos los Reinos españoles de la Edad Media. Sin embargo, la gran mayoría de los historiadores conceden ese honor a Castilla, llegando incluso a olvidarse del Reino de León como si nunca hubiera existido.