Diario de León

Deportivo & familiar

Ford S-Max y Galaxy. Profunda renovación mecánica y cambio automático Powershift

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ
León

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Cuatro años después. Si el S-Max abrió el camino al estilismo Kinetic, el Gaxaly mantiene esa misma filosofía trufada en lujosas terminaciones. Así, los responsables del óvalo lo tienen meridianamente claro: deportividad para el S-Max y sentido familiar en el Galaxy.

Aunque a simple vista no lo parezca, Ford ha rediseñado hasta 1.500 piezas para dar un aspecto aún más deportivo al S-Max y un aspecto más «Premium» al Galaxy. El resultado son dos modelos que, cuatro después de su lanzamiento, adquieren un aspecto tan distinto-¦ que se diría novedoso.

El frontal del S-Max es ahora más agresivo y resaltado por unas luces diurnas que el acabado Titanium adoptan tecnología led , aplicación que también se monta en los pilotos traseros y en las luces interiores de cortesía. La renovacoón del emblema zaguero y un nuevo spoiler que marca más la caída del techo, acaban por conferir ese definitivo aspecto deportivo que Ford pretende para el S-Max.

Se han mejorado los materiales interiores, sobre todo del salpicadero, a la vez que se introducen nuevas tonalidades en tapicería y acabados. El arranque sin llave, el cierre de seguridad eléctrico para las puertas traseras -”un sencillo botón junto al elevalunas del conductor-” y la cámara de visión trasera complementan las nuevas aplicaciones.

En el capítulo de habitabilidad, el S-Max mantiene sus cómodas cinco plazas, ampliables a siete con dos transportines en el maletero, mientras el Glaxy, gracias a sus cinco centímetros suplementarios de longitud, sí que puede presumir de siete auténticas plazas individuales con, además, un generoso espacio de maletero (830 litros).

El Galaxy presenta un exterior más discreto, con un nuevo frontal y pilotos led traseros, además de unas nuevas llantas y los detalles cromados que acentúan la exclusividad estética del modelo.

Bajo el capó-¦

Aquí es donde se encuentran las auténticas novedades de ambos modelos. Sobre todo por la firme intención del fabricante de «imponer» el cambio automático Powershift de doble embrague y 6 velocidades (muy ágil y cómodo de utilizar), con la promesa de no cobrarlo y unido a las nuevas mecánicas 2.0 SCTi (gasolina) de 203 CV y turbodiésel 2.0 TDCI de 163 CV. En el primer caso se trata del primer integrante de la familia Ecoboost que, en breve, también contará con una versión 1.6 litros. Se trata de un nuevo sistema de inyección directa de gasolina, con doble distribución variable continua y turbocompresor de baja inercia, que Ford implantará también en otros modelos de sus catálogos -”el Mondeo es el principal candidato-”.

En suma, que con mecánicas equivalentes y buen comportamiento dinámico en ambos modelos, Ford propone dos filosofías -”nunca enfrentadas-” para sus dos representantes en el segmento de grandes monovolúmenes.

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