Del Reino a la Región Leonesa
El modelo económico de Castilla tiene éxito tanto en cuanto también lo tiene en el campo militar y en el propio descubrimiento de América. Sin embargo cuando se requieren nuevos gastos para sostener las tropas, se tiene que recurrir a nuevos impuestos y entonces surgen los problemas. Los pagos que había que hacer para sostener esas conquistas y a los militares eran mayores que los propios ingresos. Las Cortes tenían escasa influencia y el monarca gozaba de autoridad prácticamente absoluta. La consecuencia fue que los impuestos pagados por los súbditos de la Corona de Castilla, incrementados constantemente, llegaron a representar a finales del siglo XVI una suma tres veces mayor que a comienzos del mismo.
Los territorios que no habían tenido capacidad de decisión sobre la política que ejercían los reyes tenderán a rehuir sus requerimientos cuando se les solicite que colaboren en sus cargas.
En la Corona de Castilla la revolución comunera surge como un intento de frenar los excesos absolutistas del poder central. En el caso del Reino de León ese levantamiento comunero, además de otras causas, tuvo también una significación de defensa de sus derechos y autonomía en la toma de decisiones. En ese debate cobra importancia el concepto de representatividad de la ciudadanía. Son altamente significativas las palabras que Díaz Jiménez pone en boca de Ramiro Núñez Guzmán dirigidas al Conde de Luna «dicen que consentisteis en más de lo que os fue mandado; si es así grande pena mereceis por ello». Dicen las crónicas que el Conde de Luna se libro de una muerte segura huyendo a Valladolid donde encontró asilo.
Pérez Bustamante nos habla y cita con sus nombres y apellidos a los merinos y Adelantados Mayores del Reino de León hasta 1.474.
En el siglo XVI tenemos diversas referencias que nos hablan del Reino de León en esa época. Así por ejemplo el 4 de junio de 1.518 es coronado en León Carlos I. El rey para serlo debía ser coronado como tal en la Catedral de León. Dicen las crónicas que León rechazaba al joven rey flamenco. Los títulos del emperador Carlos aparecen recogidos en un documento del Ayuntamiento de León que con fecha 8 de marzo de 1538 dice «Doña Juana e Don Carlos, su hijo, por la gracia de Dios reyna e rey de Castela, de León, de Aragon, de las dos Sicilias...».
En el siglo XVII tenemos entre otros documentos en de E. Goribay que en su libro Compendio Historia de España divide el territorio en siete reinos a saber: Navarra, León, Portugal, Aragón, Córdoba, Granada y Castilla». También podemos referirnos a documentos como el fechado en Madrid el 11 de agosto de 1.638 en el que se da cuenta de la existencia del Adelantamiento del Reino de León. También podemos constatar la presencia de la figura del Defensor del Reino de León en diferentes documentos de la época.
En el siglo XVIII podemos referirnos a una ordenanza de 1749 que fijaba la división territorial de España en intendencias o provincias. Así las provincias en que se dividía España eran las siguientes: Madrid, Burgos, León (incluía Asturias), Granada, Córdoba, Murcia, Segovia, Jaén, Cuenca, Salamanca, Palencia, Toro, Ávila, Soria o Guadalajara».
En esa misma línea el geógrafo Tomás López, autor del primer Atlas del Reyno de España, cuando publica su obra en 1772 establece al Reino de León como una de las divisiones administrativas de España. El Padre Risco en 1791 también hace referencia al Adelantamiento del Reino de León.
En el siglo XIX en la Constitución de Cádiz en su artículo 10 al enumerar los territorios de España se refiere al Reino de León como uno de ellos (también se cita a Castilla la Vieja). Es en 1.808 el Ayuntamiento de León proclama rey a Fernando VII con el tradicional grito de «León y todo su Reino, por el Rey...». Durante la guerra de la independencia la brigada del Reino de León la dirigía Federico de Castañon y Lorenzana. Por último nos referiremos a como en 1816 A. Laborde publica el libro titulado Itinerario descriptivo de España en que nos da cuenta de la existencia del Reino de León compuesto por 5 provincias León, Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia.
Así llegamos hasta el 30 de noviembre de 1833 en que se promulga el Real Decreto mandando hacer provincias, más conocida como la división de Javier De Burgos. En la misma se reconoce el Reino de León con las provincias tradicionales de León, Zamora y Salamanca. Esa división es la que permanece inalterada hasta la llegada del Estado de las Autonomías.