Los Genarines, un nuevo dulce semanasantero
La popular confitería Asturias hace un dulce homenaje al pellejero más santo de la historia
La Semana Santa leonesa es eminentemente gastronómica. Con procesiones profundamente religiosas, con otras simplemente folklóricas y turísticas, y con algunas claramente irreverentes, lo que de verdad une a los papones, a las gentes religiosas y los amantes de La fiesta, es la gastronomía: el bacalao con huevos cocidos y sumergido en el océano rojo del pimentón, el pulpo, las torrijas-¦ y ahora los Genarines, golosos producto del obrador de la Confitería Asturias y La Masera.
Estos originales dulces, primos hermanos de los panettone italianos, están elaborados con, harina, yemas, mantequilla, azúcar, queso, cerezas, levadura natural... y el elemento mágico: la crema de orujo. El resultado final es un delicioso mazapán con tropezones magníficamente jugoso y lleno de sabores. Además, el empleo de la levadura natural hace que este producto confitero pueda durar en perfecto estado hasta seis meses después de su elaboración.
Los Césares, los dos García que están al frente de la confitería Asturias, se muestran seguros de que sus Genarines se convertirán en uno de los dulces imprescindibles de la Semana Santa de León. Pero en sus obradores se hacen otros muchos productos destinados a esos días en los que el dulce puede hacer olvidar la amargura de la Pasión.
Estupendas torrijas
«Hacemos -”nos cuenta el César sénior-” unas estupendas torrijas. Un producto que antiguamente se elaboraba en casa, pero que ahora tiene una gran demanda en la confitería. Las hacemos de una manera un poco especial, para que tengan un atractivo añadido, empleando siempre productos naturales. Desde luego es la mejor manera para aprovechar el pan duro y hacer de él una delicia gastronómica. Nosotros, además, fabricamos en estas fechas unas barras de pan especiales, con el añadido de leche y mantequilla, que llamamos barras de torrijas, y que tienen las mejores posibilidades para que en casa se puedan preparar unas fabulosas torrijas».
Por su parte César junior prefiere dedicarse más intensamente a la preparación de huevos y monas de Pascua. «Los huevos de Pascua -”nos dice-” representan una bonita manera de celebrar la llegada de la primavera, del renacer de la vida, pero sobre todo el huevo de Pascua es un regalo que les hacen los padrinos a sus ahijados. Primero de regalaban huevos de gallina, pero con la llegada del chocolate este se convirtió en ingrediente imprescindible. Nosotros les hacemos de todos los tamaños y con todas las decoraciones que somos capaces de imaginar-¦ y siempre escondemos en su interior una sorpresa, que es lo que más gusta a los niños».
En los escaparates de la casa, no aptos para glotones compulsivos, además de mil y un huevos de Pascua, hay también otras figuras muy atractivas, por ejemplo una enorme vaca de chocolate blanco, una bota mágica de chocolate negros-¦ y todos estas figaras tienen importantes acompañamientos decorativos y gastronómicos.
«Las monas son una continuación de los huevos, y están fabricadas con los mismos ingredientes, también llevan en su interior unas sorpresas para los más pequeños y suelen tener el acompañamiento decorativo de las flores que representan a la eclosión de la primavera», aseguran.
La Semana Santa, que se ha convertido en singular atractivo turístico, también tiene pues una ineludible vertiente gastronómica, y recuerden-¦ los dulces de este tiempo siempre deben acompañarse con una buena limonada en la que floten las más variadas frutas.