Diario de León

Entorno urbano

Toyota iQ 1.33. Soluciones prácticas en escasamente tres metros de longitud

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ
León

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Pequeñín. Motor de gasolina (99 CV) y 4,8 litros de consumo medio. Con estos mimbres, Toyota construye una curiosa alternativa a los urbanitas de pequeño tamaño y curioso diseño.

Sin que pueda calificarse de bonito, sí que nuestro protagonista tiene unos trazos tan curiosos que hacen volver la cabeza al observador.

Fundamentalmente recomendado para uso en ciudad, fácil de estacionar y ágil porque necesita muy poco espacio para girar, el iQ se convierte en una interesante alternativa por la que, eso sí, hay que estar dispuestos a desembolsar casi 16.500 euros (nuestra unidad de pruebas) por un coche de interior sin concesiones superfluas, donde tampoco faltan elementos dignos de segmentos superiores (luces traseras LED, retrovisores eléctricos y calefactados, llantas de 16 pulgadas, sensor de lluvia, volate de cuero con mandos de audio, elevalunas eléctricos, arranque sin llave o asientos calefactados); es decir, un completo equipamiento de serie al que puede añadirse opcionalmente el airbag de rodillas para el conductor, también los laterales de cortinilla o el airbag de cortina SRS en la luneta trasera, por poner algunos ejemplos. Buen equipamiento, desde luego, pero también hay que pagarlo (la ecuación no tiene secretos).

Aunque se trate de un coche eminentemente urbano, tampoco el iQ le hace ascos a excursiones interurbanas, a condición de hacerlo por carreteras sin complicaciones (autovías fundamentalmente), cuando nos aventuramos por trazados más comprometidos-¦ ya es otro cantar. Por mucho, eso también, que el constructor haya logrado un eficaz equilibrio dinámico entre confort y firmeza de suspensión para un coche de tan reducida batalla (2 metros entre ejes). Un agradable tacto de dirección y un buen manejo de cambio (manual de 6 marchas en el caso de nuestra unidad) acaban por poner la guinda a un producto interesante por su practicidad de utilización urbana.

En el capítulo motorístico, el tetracilíndrico (gasolina) de 99 CV resulta menos reconfortante -”en aceleraciones-” de lo que teóricamente cabría esperar de su potencia, sobre todo por el reducido peso del coche, tal vez la clave haya que buscarla en los largos desarrollos de transmisión para, lógicamente, las buenas cifras de consumo de las que hace gala nuestro protagonista. Así que, una cosa por la otra.

En su favor hay que decir que el «Start&Stop» (arranque-parada automático de serie) funciona muy bien y con suavidad. Sólo hay que poner punto muerto y soltar el pedal de embrague para que se corte el motor, cuando pisamos de nuevo el embrague, el motor volverá a ponerse en marcha.

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