Mitsubishi actualiza el «pickup» L200
Dos carrocerías y mayores dimensiones en la caja de carga
Cuatro años después. Desde su lanzamiento hace ahora cuatro años, el L200, la clásica camioneta de caja abierta firmada por Mirsubishi, viene manteniendo una posición de liderazgo en un segmento sin demasiada implantación en el mercado español que, sin embargo, ha crecido paulatinamente de la mano de quienes buscan un vehículo duro para el trabajo, compatible con el ocio y dotado de tracción 4x4.
Mejoras en diseño y equipamiento, nueva mecánica turbodiésel de 178 CV y mayor capacidad de carga son las bazas que esgrime el renovado L200. Exteriormente, el L200 adopta un aspecto más robusto gracias a un nuevo frontal, con trazos más horizontales, parrilla cromada y ópticas de doble faro, además de un nuevo paragolpes y un protector inferior plateado.
También, y sobre todo, se revisa la zaga con una mayor plataforma de carga que, en las versiones de doble cabina, gana casi una veintena de centímetros (1,5 metros de longitud total). Además, la zona superior de la caja es horizontal, eliminando la línea descendente del modelo anterior, con lo que también se ganan 5,5 centímetros de altura al final de la carrocería, característica que también confiere mayor robustez al conjunto.
Los pasos de rueda son ahora de color carrocería, y los estribos laterales se integran mejor en la línea general de la carrocería, a la vez que se adoptan llantas de nuevo diseño.
En el interior, el cuadro de instrumentos tiene fondo negro, se mejoran los tapizados y se ha rediseñado la consola central, en la que se monta un reposabrazos más funcional.
Nuevo motor
La renovada gama L200 dispone de un también nuevo motor en la versión Motion, el turbodiésel de rampa común, con turbo de geometría variable, que rinde 178 CV y entrega 40,6 metros/kilo de par entre 2.000 y 2.850 vueltas; es decir, elasticidad asegurada, muy de agradecer en un vehículo como el que nos ocupa por, como fácilmente puede suponerse, sus condiciones de utilización todoterreno.
Para el resto de las versiones, se mantiene el conocido gasóleo 2.5 Di-D de 136 CV y 32,0 metros/kilo de par a 2.000 vueltas, optimizado en humorosidad y vibraciones. Ambas mecánicas se unen a una caja manual de 5 velocidades.
Como en tantas ocasiones en los catálogos de Mitsubishi, la tracción total sigue siendo la perla dinámica en el L200, con los cuatro modos de utilización que ofrece el conocido sistema SS4-II: 2H (propulsión trasera), 4H (tracción total), 4HLc (tracción total con diferencial central bloqueado) y 4LLc (tracción total con diferencial central bloqueado y reductora). Los tres primeros modos pueden seleccionarse sin necesidad de parar el vehículo (hasta 100 Km/h.) actuando sobre una palanca transfer situada junto a la del cambio. El reparto inicial de par es del 33/67 (delantero-trasero), aunque puede variar hasta el 50/50 según las condiciones de adherencia y el diferencial central puede bloquearse con otro movimiento adicional de la mencionada palanca transfer .
La gama L200 se declina en tres acabados: M-Pro (fundamentealmente de uso profesional, con cabina sencilla y doble y motor de 136 CV), Challenge (sólo con motor de 136 CV) y Motion (sólo con motor 178 CV). Desde la versión de acceso se cuenta con doble airbag delantero, tracsción Easy Select 4WD, bloqueo del diferencial, aire acondicionado y frenos con ABS y EBD.