Diario de León
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No pocos de los hórreos leoneses están traídos directamente desde Asturias. En algunos casos, se compraron en territorio asturiano y se transportaron hasta aquí, pero también ha habido otros, como el caso de que está instalado en el Parque de los Reyes, que ha llegado a la capital procedente de la provincia. En el caso de éste último, desde Villayandre.

Los construidos hace relativamente poco tiempo y en los que no se han empleado materiales típicos suelen tener señas de identidad muy diferentes a los más tradicionales. Hay ejemplos en León en los que se ha utilizado metal o formas que nada tiene que ver con la arquitectura tradicional.

Asturianos y leoneses

Los rasgos de asturianos y leoneses saltan a la vista en muchos casos. Mientras los hórreos leoneses tienen el tejado a dos aguas, los típicamente asturianos lo tienen a cuatro. Los de la provincia también tienen señas de identidad propias dependiendo de la zona en la que se ubiquen. Los del Bierzo, por ejemplo, se caracterizan por sus cubiertas de paja, losa o mixta además de por su buen estado de conservación, según recoge Carlos Díez en su libro. En Laciana y Babia los pegollos -” los pilares que sustentan los hórreos-” de mampostería y también las cubiertas de paja y losa son las notas más destacadas; mientras que en el resto de la provincia lo son las cubiertas a dos aguas -”salvo en Felechas que son a tres-”.

Las curiosidades sobre su construcción son muchas. Por ejemplo, las escaleras exteriores no llegan hasta la casa para evitar que los roedores entrasen a devorar el grano.

Fue en tiempos de los romanos cuando Varron cuenta que existían en Astúrica unos graneros suspendidos donde se guardaba el grano para su secado y conservación.

Otro punto importante en la historia fue el descubrimiento de América, cuando se introdujo en la España húmeda los cultivos del maíz y la patata traído de allí. Como su ciclo vegetativo no se ajusta a la climatología de forma natural, se añadieron a los hórreos barandillas para poner a secar las mazorcas antes de desgranarlas.

Desde entonces hasta ahora los hórreos han sufrido varias transformaciones. Lo que está claro es que es una construcción típica del norte de España, y sobre todo, de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y León. Además de alguna muestra en el norte de Portugal. En Castilla y León, de hecho, sólo existen dos en Palencia además de los de León.

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