Diario de León

Una deliciosa «pesadilla» gastronómica

El restaurante «Delirios» ofrece una cocina «alucinante» a la sombra de la Catedral de León

Publicado por
MARCELINO CUEVAS
León

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Delirios es un restaurante para perder la cabeza. Bueno-¦ siempre y cuando el que lo visita sea un enamorado de la nueva cocina. La pasión por la buena mesa, por los alimentos de la región convertidos en auténticos manjares, es la razón de ser de este nuevo proyecto que ha nacido en un local que ha tenido ya hasta cinco partos que han pasado con más pena que gloria. El nuevo infante culinario ha nacido de pie y creemos y deseamos que se convierta en una aventura gastronómica duradera. Para lograrlo han tenido la feliz iniciativa de comenzar por el principio: por convertir el lúgubre comedor anterior en un espacio diáfano, luminoso y amplio, pasando de sesenta plazas a treinta y eliminando los muros que entorpecían notablemente el servicio. Y ya, metidos en obras, han modificado también la cocina, convirtiéndola en una de las mejor dotadas de la restauración leonesa. Con este bagaje y con una estupenda carta desarrollada con mimo y sapiencia profesional, podemos asegurar que esta vez en el Delirios el éxito asegurado.

Javier Rodríguez es el joven y flamante capitán de esta travesía. Él mismo nos cuenta como ha llegado a Delirios: «Mi manera de entender una cocina -”dice-” ha sido forjada a partir del aprendizaje y del trabajo realizado en años anteriores a nuestro nacimiento junto a varios maestros de la gastronomía de nuestro país, como Carlos D. Cidón, Noé Domínguez o Javier Fernández Sevilla, del restaurante Vivaldi y del Cidón, en León; Mario Sandoval Huertas, del restaurante Coque, en Humanes de Madrid, y Paco Roncero, del restaurante La Terraza del Casino, en Madrid. Y una estancia más corta en contacto con la gastronomía del País Vasco».

Delirios está situado detrás del monumento más emblemático de la ciudad, la Catedral, en una vieja casa de ladrillo que Javier ha sabido reconvertir sin que pierda su sabor antañón. Pero, naturalmente, lo más importante es el producto de sus fogones. «Queremos hacer -”explica-” una cocina con personalidad, basada en productos de temporada de máxima calidad aunando tradición y vanguardia, usando la técnica sólo para conseguir los mejores resultados y no por entrar en el rol de la cocina de moda. Elementos muy dispares engloban a nuestra familia culinaria: dinamismo, juventud, entusiasmo, respeto por el producto... que juntos consiguen una experiencia gastronómica que no dejará a nadie indiferente».

Destacaremos solamente unos pocos platos de la carta de Delirios, porque aún no hemos tenido la oportunidad de degustarlos en profundidad. Usted puede sorprenderse, para empezar, con el huevo de corral a baja temperatura con parmentier, sirope de verduras y trufa de verano. O con el extraordinario carpaccio de pulpo con patatas confitadas, mini ensalada, vinagreta y papel de pimentón. En pescados les recomendamos el taco de bacalao confitado con muselina gratinada de ajos asados, pisto ligero y su piel crujiente. En carne sólo hemos probado su cochinillo confitado a baja temperatura, tostado y con naranja en texturas. Es una exquisitez. La carne del cochinillo conserva todo su sabor, pero dejando de lado la mayor parte de su grasa, mientras la piel del animal tiene una textura realmente deliciosa. La naranja, en dos versiones, es perfecto acompañante del plato. Y en los postres nos inclinamos por la tarta de queso del revés, crumbe de almendras, gelatina de frutos rojos y helado de violetas. Aquí la gelatina sirve de sustento y las almendras de coronación, quedando en medio una deliciosa tarta de queso de suavísima textura, ya que la sirven desde un sifón. El helado de violetas es genial. Sirva esto sólo de presentación. Les prometemos una visita más exhaustiva.

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