De campo y playa-¦
VW California, el icono «hyppie» convertido en campista de lujo
Paz y amor»-¦ o así. Tanto han cambiado las cosas en los catálogos de la Volkswagen T5, que la actual California ha trocado (¿) su filosofía hyppie en un vehículo de lo más pijo; tan caro, lujoso y versátil, que se acerca poderosamente a los monovolúmenes altos de gama. Y no sólo en el aspecto puramente estético, también en el tecnológico: tracción total 4Motion y cambio automático DSG de siete velocidades-¦ por mucho que nuestra unidad de pruebas «se conforme» con una impecable caja manual de 6 marchas que, dicho sea de paso, ofrece un excelente compromiso de funcionalidad.
Así las cosas, nuestra protagonista se convierte en una excelente compañera de viaje para quienes gusten de lanzarse por ahí, a la aventura-¦ sin renunciar a la comodidad de un desplegable con infinitas posibilidades.
A balón parado , la nueva California no dice lo que esconde en sus 4,90 metros de largo y en sus -”entre-” 545 y 4.300 litros de capacidad de maletero-¦ ¡casi nada!.
Eso, por no hablar de sus dos amplias camas, su cocina completa y un equipamiento de alta calidad que, al decir de los incondicionales, convertirán los viajes en todo un lujazo.
Con casi 600 kilos de romana adicional con respecto a una Transporter normal, la California 2.0 TDI de 140 CV se comporta tan dinámicamente bien como que nos permitirá abordar recorridos mixtos -”asfalto/pista-” sin mayores dificultades siempre, eso también, sin olvidar que la tracción a las cuatro ruedas tampoco convierte a la California en un vehículo todoterreno, ni por altura libre al suelo ni, desde luego, por una batalla tan larga (3 metros) que puede dejarnos clavados de panza a la menor veleidad fuera del asfalto. Se trata, esa es su filosofía, de poder sortear algún que otro obstáculo (barro, nieve, tierra suelta-¦) hasta alcanzar con garantías el idílico lugar de acampada-¦ con permiso de las normas, claro está.
La habitabilidad es una de las grandes bazas que esgrime la renovada California, como el enorme agujero de techo que permite permanecer de pie en el interior de un habitáculo plagado de huecos y posibilidades de configuración: armario, maletero tipo avión, camas plegables -”alguna presumiblemente más incómoda que otra, también es verdad-” y hasta una sofisticada domótica en un panel de techo, situado en la zona de cabina, desde el que puede controlarse la batería auxiliar, el techo plegable, la nevera o la calefacción auxiliar-¦
En fin, que desde la aparición de aquellas pioneras Westfalia hyppies -¦ muchas «aguas turbulentas» han corrido bajo el puente; tantas, como amaneceres, paisajes y fotografías en los álbumes del recuerdo-¦