Kike Cardiaco revive «El cometa errante»
Recupera en una edición digital su trabajo con Rafaria Montecristo
El cometa errante , un proyecto musical de total entidad creado por Kike Cardiaco, está de vuelta. La formación, completada por Rafael Hernández, ahora Rafaria Montecristo, era una apuesta en forma de dúo, con dos guitarras y voces, de forma en que la melodía y las letras aparecían como almas desnudas. Tuvieron su cierta repercusión, pero, finalmente, el cometa se esfumó. Se intentó editar un disco y quedó en eso, en un deseo. Queda por resaltar que el repertorio era real, y estaba ahí, calentito, a la espera de que alguien le diera un empujón. La edición electrónica del disco homónimo de este proyecto musical, que se intentó editar en 1998, es presentada ahora en edición digital y, en breve, en formato físico.
Ahora, Kike Cardiaco parece decidido a rescatar El cometa errante y su disco homónimo. Al menos, en cuanto a su cuestión discográfica, y puede que animado por las nuevas posibilidades que ofrecen medios ya nada alternativos como son las nuevas ediciones digitales con Internet como gran soporte, esta historia semi privada parece que pasará a ser pública. De momento, la nota de prensa al respecto anuncia esta citada edición digital. Y, con posterioridad, el tradicional formato clásico.
En cuanto al contenido, este disco, que es el que pudo haber sido y no fue de El comenta errante , promete todo el repertorio del grupo, nuevas canciones y hallazgos, y, ante todo y de manera elocuente, la siempre enriquecedora perspectiva que permite ahora ver esas canciones en las que Kike y Rafa habían depositado parte de sus esperanzas de trovadores del siglo XXI.
Con esa perspectiva, por cierto, se puede llegar a conclusiones reveladoras. Como lo serán escuchar esas canciones ahora en el 2010. En un tiempo en el que, aunque de crisis creativa, o tal vez por eso, y ahí está la paradoja, de repente se ha permitido el paso a creadores a palo seco, a la intemperie, con una sola guitarra y una voz. Oír ahora a El cometa errante conduce de inmediato a esa reflexión. Surgieron en un tiempo en el que la prueba del algodón musical consistía en la cantidad: que hubiera un batería, un bajo, teclista, vientos, coros-¦ Tanto ingrediente no evitó que se llegara a altos niveles de vacuidad creativa y superficialidad. Casi, se puede decir que ocurría de manera inversamente proporcional. Y si aparecía un solista o dúo, se le lanzaba sin contemplaciones al cubo de los cantautores.
Pero, de repente, estos últimos años, aparecen las chicas que cantan, ellas se lo guisan y se lo comen, revuelven nombres como Josele Santiago o Coque Malla, que se miran en el espejo de hermanos pequeños como Nacho Vegas y se ven favorecidos. Y así hasta una gran lista de formaciones que economizan en escena para potenciar el talento. Ojalá no se imponga el pensamiento único y se lea como opción. Pero no cabe duda de que, en estos tiempos en los que la osadía de salir a escena provistos de lo mínimo también se le permite a los músicos españoles, El Cometa Errante bien podría ser una de las grandes apuestas para este nuevo curso 2010-2011.