Diario de León
Publicado por
Ruth de andrés
León

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enóloga

Esto que les voy a contar no se me ocurrió a mi sola. Me lo contó alguien la semana pasada pero da respuesta a un inconveniente que tenemos al comprar un vino. Yo me encuentro con ese inconveniente día tras día. Al escoger una botella de un estante, uno hace un acto de fe. No tenemos casi ningún dato: las etiquetas son poca explicativas y hay que contar con que el precio cada vez aporta menos información.

Ya hemos dicho en varias ocasiones aquí que la mayoría de las etiquetas son poco útiles por no decir desinformativas. Especialmente los americanos se quejan de que los europeos damos pocas o ninguna reseña sobre el vino en cuestión. Como si explicar la región, la variedad o la elaboración fuera un insulto a la nuestra inteligencia vitivinícola. Como si todos los que compran una botella de vino tuvieran que ser expertos en enología.

Pero además, las generaciones que nos llegan cada vez leen menos: necesitan que se lo demos todo mascado. Folletos, revistas, catálogos-¦ son para ellos, papel mojado, nunca mejor dicho. Y la verdad que es una pena porque la mayoría de las bodegas tienen interesantísimas historias que contarnos. Detrás de cada bodega hay una historia apasionante. Deberíamos dejar a sus dueños que nos la explicaran. Es más, y aquí hay que dar la razón a esas nuevas generaciones, es más interesante escucharla de su propia boca que leerla en un catálogo, por muy bonito que éste sea.

Deberíamos conceder a los propietarios o al enólogo dos minutos de nuestro tiempo para que nos explique el cómo, el donde y el por qué de su proyecto. Ya sabemos que el mundo del vino se basa en hermosas sugestiones y nadie mejor que sus propios dueños, cargados de pasión, para despertarnos el interés.

De manera que estamos de acuerdo que, al comprar un vino, necesitamos más información disponible y nos gusta más si nos la cuentan. Por tanto, que mejor que recurrir a esa herramienta que se ha hecho imprescindible en nuestra vida y que además tenemos siempre en nuestro bolsillo: nuestro móvil.

Un crítico americano ha propuesto crear una aplicación que registre la etiqueta que fotografiamos con nuestro móvil y a continuación aparezca un video del propietario contándonos su elaboración, como son sus viñas, porqué lo llamo así, con que lo marida-¦ en fin lo que se le ocurra. Fácil de usar, sencillo y útil. Algo que de verdad sea una herramienta para ayudarnos en la elección. Seguro que si Steve Jobs, el fundador de Apple, tuviera una bodega ya se le habría ocurrido.

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