El sabor de los Picos de Europa
El famoso Queso Azul de Valdeón, que puede prevenir el cáncer, es una seña de identidadleonesa en todo el mundo
Tomás Alonso Casares, de las Queserías de Valdeón, ganadoras de innumerables premios.
Posada de Valdeón es un lugar de referencia dentro de los Picos de Europa. Es un pueblo con vocación de villa importante rodeado de enormes montañas casi blancas. Posada es centro de peregrinación de unos peculiares caminantes que, mochila al hombro, buscan uno de los templos más hermosos de la naturaleza. Un escenario de valles angostos, ríos bulliciosos y rincones únicos, en el que dejar su invocación para que la civilización no acabe con lo que la naturaleza ha tardado millones de años en hacer.
Y en este lugar de ensueño cuya espectacularidad sobrecoge, se hace un queso muy especial, el famoso Queso Azul de Valdeón. Nos cuenta Tomás Alonso Casares, portavoz de la famosa quesería del lugar, que este queso «es exactamente el mismo que hacían nuestros antepasados en los puertos de montaña y que nosotros aprendimos a elaborar de nuestra familia». «El único cambio -”explica-” es que poco a poco hemos ido ganando mercados y ahora la mayor parte de nuestra producción de vende en Estados Unidos, Japón, Australia, China y toda Europa». Tomás asegura que «ha sido un largo recorrido desde que comenzamos mi hermano Javier y yo a recoger la leche en el contorno, primero con un burro y dos bidones, después con un caballo y un carro, luego con un todo terreno de segunda mano-¦Y poco a poco hemos ido ampliando el negocio familiar para poder atender la demanda de nuestro único producto».
A pesar de que el Queso Azul se ha hecho famoso en el mundo, gracias a la labor de promoción de Tomás y su familia, que desde hace tiempo decidió mostrar su producto en ferias nacionales e internacionales, su elaboración sigue siendo artesanal. «La quesería la hicimos -comenta Tomás- hace unos veinte años, porque la exportación requiere unos requisitos que había que afrontar y lo hicimos. Pero el negocio sigue siendo exclusivamente familiar, mi hermano y yo seguimos con el negocio que iniciaron nuestros padres y al que ahora se están incorporando nuestros hijos».
El Queso Azul de Valdeón se puede encontrar encontrarlo envuelto en hojas vegetales, envuelto en papel, o en pequeños tarros, pero en todos los casos es el mismo producto. Esta elaborado con leche pasterizada de vaca y cabra. Tiene un sabor intenso, láctico, mantecoso, así como un singular y persistente aroma. El color azulado de su pasta, con oquedades y orificios donde aparece el característico moho, hace de este queso un producto diferente y claramente reconocible. Los quesos son de forma cilíndrica, de corteza rugosa con aspecto blanquecino, y como fiel contraste de su elaboración tradicional, sigue envolviéndose en hojas de plágamo. Se comercializa también la crema de este queso, muy indicada para la elaboración de salsas de acompañamiento a platos de carne, pasta, etc. Aunque, por supuesto, la auténtica degustación del mismo debe realizarse siempre extendiéndolo sobre un pedazo de pan de hogaza y acompañado de un buen vino.
«Además -”asegura Tomás-” nuestro queso también es un estupendo medicamento. Han descubierto que tiene propiedades anti cancerígenas, por lo tanto es bueno para la salud. Según los últimos estudios científicos, todos los quesos azules tienen esta propiedad, pero en el que se manifiesta más acusadamente es precisamente el nuestro, el del Valle de Valdeón».
Flanqueado por los puertos de Pandetrave y Panderueda, el Valle de Valdeón, en el corazón de los Picos de Europa, sigue produciendo, como hace cientos de años, unos quesos únicos cuya fama ha traspasado fronteras convirtiéndose en una de las señas de identidad de este maravilloso entorno natural. Y, recuerden, que quizá muy pronto sea este queso una de las más habituales recetas de nuestros médicos de cabecera.