Diario de León

Tres hermanos más tres hermanos son seis primos

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El abuelo fue picador. Y fraguó el inicio de una saga de mineros que ya va por la tercera generación. Era un hombre bueno, trabajador, preocupado por los demás. Sus nietos están orgullosos de él y Cuevas del Sil orgulloso de ellos. Son seis y todos, menos uno, participan en la segunda Marcha Negra que reivindica el pago de salarios atrasados y una solución para el carbón nacional a medio y largo plazo. Ese uno no camina con ellos porque está en huelga de hambre en Ponferrada. Así que es de imaginar lo que puede pasar en este momento por la mente de Julia y Pilar, madres de los seis primos mineros. «Está muy emocionada; no quería que viniéramos. Tener a los tres hijos fuera de casa...».

Los cinco primos que siguen la marcha tienen una fe absoluta en la lucha que emprendían esta semana y se mantienen firmen en su pretensión de llegar hasta donde haga falta. «Qué menos podemos hacer por el hermano que tenemos ahí». El hermano del que habla es Miguel Ángel. Lleva catorce días en huelga de hambre frente a la sede de las oficinas de Victorino Alonso en Ponferrada. Y no tiene ni la más mínima intención de abandonar. «Menudo es. Por lo que estoy oyendo de su boca no lo dejará. Eso son palabras mayores». Se comunican con él diariamente en varias ocasiones y si sueñan con algo es con encontrarse con él el próximo día 29 en la capital leonesa, coincidiendo con su llegada. «Si ocurre eso significa que se habría firmado el decreto, porque de otra manera él no se va a ir de ahí».

José Menéndez Suárez inició esta saga de reivindicativos mineros. Pero eso fue después de trabajar durante años haciendo madreñas, de ahí viene su mote. Era ayudante minero, pasos que han seguido alguno de sus nietos. Tuvo seis hijos. Los cinco varones fueron todos mineros durante una etapa en la que el carbón atraía población en busca de oportunidades y no lo contrario. Fueron Félix, Antonio, Clementino, Manuel y Jesús. Curioso pero cada uno de ellos trabajó en un centro distinto: uno en MSP, dos en La Camocha, uno en Hulleras del Coto Cortés y el último en Hijos de Baldomero García. De dos de ellos, Antonio y Clementino, descienden los seis de la marcha. Hijos del primero son Jesús, Marco Antonio y Tomás. Del segundo son Rubén, Javier y Miguel Ángel, éste último es el que se mantiene en Ponferrada en huelga de hambre.

Todos ellos tienen la esperanza común de que ninguno de los suyos acaben trabajando para el sector minero. «En realidad todo eso lo hacemos por nuestro futuro, que es también el suyo». «Esperemos que les dé por estudiar, no como a nosotros, que no nos quedó otro remedio que entrar en la mina».

Los cascos de los cinco primos que siguen la marcha son especialmente emotivos. «Miguel, eres el mejor» es la frase que más se repite en esta parte de la vestimenta. El resto de nombres son los de sus hijos. Uno de ellos, incluso, lleva pegada a su casco la foto de Aitor, de tres años. «Ánimo», es otro de sus lemas.

Los cinco caminan siempre juntos. Son inseparables para todo y, además, son fácilmente identificables entre la multitud por su extraordinario parecido físico.

En las comidas, en las cenas, en el vino, la conversación de un minero siempre es la mina. «Es de lo que se vive y es de lo que se habla». Los de Cuevas del Sil y Villablino son irreductibles. Opinan que dejar la marcha en León sin que se haya firmado el decreto del carbón sería como dejar una página en blanco dentro de un libro, así que su opción es continuar hasta Madrid si llega a ser necesario. Ahora sólo esperan noticias de su hermano y primo desde Ponferrada. «El médico ya ha dicho que en cuanto vea el más mínimo problema físico dejará de responsabilizarse».

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