Políticos inmortales
Las colecciones de retratos de ex ministros o ex presidentes de instituciones recorren los dos últimos siglos de la historia española
Las galerías del recuerdo ya se han convertido en una tradición en la mayoría de Ministerios, el Congreso, el Senado y otras instituciones públicas, y en algunos casos remontan su retrospectiva al siglo XIX acercándose al centenar de cuadros.
La novedad de algunos departamentos ministeriales en las legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero hace que carezcan de predecesores a los que homenajear, como es el caso de las carteras de Vivienda e Igualdad. Y queda la duda de que su existencia pueda ser efímera y tengan que encontrar acomodo en un Ministerio con distinta denominación.
Ese es también el caso de Política Territorial, pero quien está al frente de esta responsabilidad, Manuel Chaves, ya tiene cuadro colgado en el Ministerio de Trabajo. Además, la sede de Política Territorial -”el Palacio de Villamejor-”, que anteriormente alojaba la Presidencia del Gobierno, está decorada con los retratos de los jefes del Ejecutivo y de los ministros de Administraciones Públicas.
El último presidente del que queda constancia en lienzo es Adolfo Suárez, el primero de la etapa democrática. Tras el traslado de la Presidencia a La Moncloa, se abandonó la tradición de retratar a quien durante unos años dirigió el país. Por ello, ni José María Aznar ni Felipe González gozan de ese pellizco a la posteridad.
Algunos se repiten
No uno ni dos, sino hasta tres retratos puede contar Mariano Rajoy repartidos por las paredes ministeriales de Vicepresidencia, Educación y Política Territorial, este último de su etapa en Administraciones Públicas. Y por si no ha quedado satisfecho con ellos, el número uno del PP tiene aún otra oportunidad, porque aún está pendiente el que rememore su paso por Interior.
Para este menester, Rajoy ya ha probado con artistas diferentes. En todos los casos, el retratado es el encargado de elegir al creador, mientras que el Ministerio se ocupa de financiar la obra.
Sin embargo, Rajoy no es el único que repite funciones de Gobierno y, con ello, en el arte de posar. Entre otros, Josep Piqué está doblemente presente entre los 21 retratos que decoran los pasillos del Ministerio de Industria: como responsable de Industria, por un lado, y de Ciencia y Tecnología, por otro.
Otros, como el ex vicepresidente Pedro Solbes, al llegar de nuevo a la cartera de Economía en la primera legislatura de Zapatero pudo disfrutar de su retrato en el Ministerio, como recuerdo del cargo que ya desempeñó con Felipe González.
Estas exposiciones también recrean, quizás, una utópica vida política, en la que Gobierno y partidos de oposición compartan espacio sin oportunidad de crispar el ambiente. Y así, unidos en el silencio, se encuentran quienes se lanzaron multitud de dardos dialécticos en Andalucía, Javier Arenas y Manuel Chaves, quienes ahora muestran su mejor cara en los respectivos lienzos que se exponen en el Ministerio de Trabajo.
Unos «reencuentros» difícilmente imaginados por sus propios protagonistas, como el caso de los retratos del presidente de la II República Manuel Azaña y el del presidente franquista Luis Carrero Blanco.
Más allá de las tensiones derivadas de la política, también se dan confluencias familiares y así lo atestiguan las pinturas de Pío Cabanillas -”padre e hijo-” en el Ministerio de la Presidencia, que recuerdan la aportación familiar a la gestión de los gobiernos de España.
La creación de estas galerías no siempre ha sido bien recibida e, incluso, se han creado polémicas alrededor. Este es el caso de la exposición que recoge a los responsables del Ministerio de Presidencia. Una colección que comenzó a fraguarse en 1996, pero que sirvió para que la prensa acusara al vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez-Cascos de encargar retratos de sus antecesores para poder inmortalizar su propia imagen en esta galería del recuerdo y del poder. Al final, consiguió su hueco.