«Es bueno educar en el esfuerzo y en el mérito»
Marta Eugenia Rodríguez de la Torre se define como una mujer que trata de vivir su tiempo haciendo realidad el sueño de que cualquier cerebro pueda captar, asimilar y comunicar información. Cree en el progreso, pero sabe que el ser humano anda perdido por caminos que no conducen a ninguna parte. Afirma que lo único importante es la vida y la muerte y que la clave para ser feliz está en mirar hacia delante y a los que están alrededor.
-”¿Por qué le relaja tanto dar clase?
-”Lo importante en la vida, decía Gandhi, no es lo que se hace, sino cómo se hace y que haya un por qué. Aunque sea una vida estresante, enfrentarse a una clase siempre entraña unos retos, entre ellos el de las propias limitaciones.
-”¿Qué es más importante, la meta o el camino?
-”El camino, sin lugar a dudas. Porque el camino nos abre la mente y la mente nunca muere. La mente es la capacidad de trascender a un tiempo y un espacio. Pero hay que tomar la dirección porque si no nos perdemos.
-”¿Se consideras una persona altruista?
-”Sí. En la medida que me gusta cooperar en proyectos que dignifican al ser humano y que proyectan la capacidad que tiene de trascender a su historia, de ser protagonista de sus propios logros y de un afán de progreso y de mejora.
-”¿Un filántropo?
-”Más que un filántropo soy una persona de mi tiempo que cree en lo que hace y que piensa lo que es.
-”¿Cuál cree que ha sido su mayor logro?
-”Lograr que un autista se comunique porque enseñar es provocar en el otro un pensamiento autónomo. El mayor logro es morder la manzana del conocimiento, vencer la ignorancia, capturar un recuerdo y posibilitar que alguien pueda aprender.
-”¿La ignorancia es la principal enfermedad de este mundo?
-”Sí. La primera ignorancia, la segunda la soberbia y la tercera la envidia. Cuando la ignorancia se come a la soberbia y la soberbia a la envidia... así andamos, como perros y gatos.
-”¿Y quiénes son los más enfermos?
-”En primer lugar, los que no admiten que lo están; en segundo lugar, los que no admiten que hay otros que no lo están; y en tercer lugar, los que no admiten que se pueden hacer cosas para estar cada día mejor. Tenemos que enfrentarnos a nuestra propia realidad. En la medida en que lo hacemos somos capaces de vencer el miedo a conocernos y somos capaces de hacernos preguntas, y en cada pregunta mayor está la posibilidad de construir caminos.
-”¿Asustan las repuestas?
-”Asustan porque cierran el círculo. Lo que hay que hacer es buscar otra mayor. Como los troncos de los árboles con círculos concéntricos. La gente está muy obsesionada con poner etiquetas a las cosas y con alcanzar cosas. La cuestión no estriba en alcanzar cosas, sino en quien es el que las alcanza. Lo escribí en el primer poemario que publiqué, Trasluz Bisbeante : uno es hijo de sus actos ¿qué queda en la luz cuando viene la noche? Lo que queda es quien uno es, el descubrimiento de uno mismo en el afán de mejora y de hacer posible que otros también se descubran a sí mismos.
-”¿Ha logrado ser usted misma?
-”Yo creo que sí.
-”¿Es más fácil ser feliz cuanto más inteligente se es?
-”No necesariamente. No se es más feliz cuanto más inteligente se es. Se es más feliz cuando uno sabe qué hacer con la inteligencia que tiene. Ser feliz es enfrentarse a una pregunta sabiendo que se puede ganar o perder, pero que el resultado no va a desincentivar la búsqueda de una mayor perfección.
-”Eso va en la educación.
-”No va tanto en la educación como en la disposición, en la educación ante la vida. Cuando uno va acorde con la vida fluye como decía Parménides. Cuando uno se enclaustra o se encastra, se transforma en piedra y entonces no va a ninguna parte.
-”¿Hasta que punto condiciona la educación?
-”Como decía Juan Jacobo Rousseau la educación determina, pero el carácter consolida. Una educación inadecuada posibilita que una persona sea más infeliz, pero la persona siempre es la última que decide y puede buscar caminos alternativos.
-”¿Como se puede influir en el carácter?
-”A través del hábito, de la disciplina de la capacidad de discernir lo posible y lo imposible, de la capacidad de escuchar, de la capacidad de conciliar y de la capacidad de atender. Hay unas disciplinas en las que es bueno educar desde las primeras etapas a los niños. Sobre todo en el esfuerzo, en el mérito, en la capacidad de hacer y de dar lo que se recibe y recibir con agradecimiento. Hay una serie de disposiciones que sería interesante incluir en planes educativos.
-”¿Por qué dice que tenemos una indigestión de la tecnología?
-”Porque vamos por encima de nuestras posibilidades. Nos creemos que por tener el MP3, el MP4 y el MP5 es un trauma no tener el MP6. Las cosas tienen que estar al servicio del hombre, no el hombre al servicio de las cosas. Las cosas son necesarias en la medida en que amparan un progreso, una concepción profunda del ser, una capacidad de relacionarse, de crecer, de multiplicar oportunidades. Pero no en la medida que generan adiciones, que generan capitalismos salvajes, que dilapidan sociedades, que esclavizan mediante multinacionales el trabajo de otros, que vilipendia la inocencia de los niños o que imposibilitan que estos tengan un desarrollo armónico.
-”¿Vamos más rápido de lo que podemos?
-”Vamos a una velocidad que no es la nuestra.
-”¿Las generaciones actuales están demasiado educadas hacia el éxito?
-”Están educadas hacia el hedonismo, hacia el placer. Hacia el éxito fue la anterior década. El placer es un fin, no un camino. La persona que vive al albur de lo que siente sin digerir ese sentimiento, sin ser capaz de canalizar una emoción, sin ser capaz de crear o tener una razón, es caduca.
-”¿Es tanto problema el placer por el placer?
-”Sí. Eso lleva a la autodestrucción. Cuando se va en círculos, amén de que uno se acaba mareando, no se va a ninguna parte.
-”¿Vamos hacia la autodestrucción, hasta dónde llegará el ser humano?
-”Hasta donde sea capaz de conocerse a si mismo. Cuando no se conozca a si mismo y las cosas tenga la importancia de la cual él carece se producirá la mayor de las involuciones. Tenemos demasiadas cosas para tan pocas personas o para tan poca capacidad de disfrutarlas, de producir o de trabajar con ellas.
-”¿Nos superará la tecnología?
-”No. Volveremos a otro deceso. Volveremos a otra muerte, al sin sentido. Es decir, no podemos producir por encima de lo que podemos disfrutar. Cada persona, cada sociedad, cada grupo tiene que tener unas reglas de juego, que actualmente son absolutamente disformes y amorfas.
-”¿Cuál es el mayor desafío del conocimiento?
-”Que el hombre tome conciencia y consciencia de quién es. Que vuelva a mirarse al espejo, que aprenda de su propia historia y que coloque cada cosa en su lugar porque sólo así puede progresar realmente.
-”¿Cuál es el mayor mito sobre el cerebro humano?
-”Que todo se puede aprender. No todo se puede aprender, sólo lo que es importante.
-”¿Por qué no se puede conocer todo?
-”Porque entonces no tendríamos ninguna razón para vivir. Vivir es aprender cada día. Si no estamos constantemente aprendiendo no podemos aplicar lo que aprendemos a nuestra trayectoria vital y entonces no hay mejora. El ser humano tiene que ser finito, no infinito, imperfecto, no perfecto.
-”¿Hasta qué punto se puede ampliar el grado en el que utilizamos el cerebro?
-”Hasta que creemos desarrollos cerebrales adecuados. El desarrollo mental no tiene nada que ver con la gimnasia mental. Una persona por hacer un sudoku no mejora su cerebro, igual que por comer una espinaca no mejora su salud.
-”¿Sigue sin creer en Dios?
-”Sigo creyendo en el Dios que hay en cada persona, porque en ese Dios está lo mejor de lo que es posible y la posibilidad de avanzar, de crear, de crecer y de querer.
-”¿Y en la igualdad?
-”La igualdad es un valor, pero tiene que serlo para cada persona. Tiene que ser la igualdad intrínseca del ser humano. Todos somos distintos, diferentes, y por eso tenemos un valor. Pero todos los valores distintos, a su vez, son iguales porque vienen de lo mismo, la vida, y van a lo mismo, la muerte.
-”¿Y en la justicia?
-”Creo en los hombres que son justos. La justicia en el mundo sólo se puede lograr cuando haya un hombre justo que tenga una razón para vivir y otra razón para morir.