La ausencia de concienciación

Una usuaria esquiva un coche que ocupa el carril bici en una calle próxima al Espolón.
¡Ui! Que camino más majo para pasear.» Y ni cortos ni perezosos, nos plantamos en el carril bici y a dar el paseo. Y si pasa alguien conduciendo una bicicleta y me asusta encima le echo la bronca. No hay ni una plaza para aparcar, pues me subo a la acera y corto el paso a los usuarios de la senda reservada para los ciclistas. A parte de mi carril para circular, veo otro que aunque es más pequeño mi coche entra y no hay ningún otro vehículo, normal, es que es un carril bici. Parecen simples anécdotas pero continuamente quiénes optan por usar la bici como medio de transporte en la ciudad se encuentran con situaciones de este tipo. Son experiencias personales pero que en muchos casos se podrían generalizar. Y es que no tenemos la concieciación suficiente del uso del carril bici. Por una parte se debe a que es un elemento urbano relativamente reciente con el que cuesta emparentarnos, Y en otros casos se debe al desuso de estas vías. Una conjugación de problemas que si se suman a las complicaciones de los tramos del carril bici, estas vías se hacen intransitables.