«Es un día de convivencia y socialización»

Esperando con emoción la llegada del turno para subir en la moto en el circuito.
La oportunidad de convivir durante unas horas con personas ajenas al centro residencial es uno de los aspectos más valorados de la actividad de Moteros Solidarios en el centro para personas con discapacidad Nª Sª del Valle de La Bañeza.
«Es un día de convivencia y socialización. Los residentes hacen lo posible por subirse a la moto. Conocen hasta los nombres de los moteros y disfrutan de una oportunidad para contactar con personas ajenas al centro», subraya la directora.
Pero la actividad no sería posible sin la «mucha paciencia y cariño» de los moteros y las personas que les acompañan para prestar apoyo y dar más seguridad a la actividad. «Les permiten tocar las motos, elegir el color en la que van a subirse si no necesitan una especial. En definitiva, es una interacción positiva y adecuada», concluye.
Para las personas que trabajan en el mundo de la discapacidad la actividad con las motos es una muestra de que «hay que hacer más hincapié en los apoyos que en la discapacidad. Hay muchas cosas que, con apoyo, son accesibles para todo el mundo».
«Es un gran placer ver que los chavales se lo pasan como los indios», destaca Juan Manuel Tijera, uno de los Moteros Solidarios. Después de 22 años conduciendo una moto grande ha descubierto una nueva forma de disfrutar de su vehículo compartiéndolo con personas que por sí solas no tendrían oportunidad de experimentar la sensación de libertad que ofrece ir sobre dos ruedas.
La actividad termina siempre con una fiesta en la que participa todo el mundo. Los moteros y sus acompañantes se han adentrado en un mundo que desconocían y han abierto las puertas de su afición por las motos a una labor que va más allá de la solidaridad que llevan como emblema. «Es una experiencia muy gratificante porque descubres otro mundo», explica Ramón Carro.
La convivencia termina con una fiesta en la que participan moteros, invitados y familiares. En Amidown los moteros tuvieron la oportunidad de conocer las instalaciones de esta entidad en el grupo escolar Cervantes. Las estrecheces del momento actual, debido al recorte de subvenciones, ha hecho que sean las familias quienes financien directamente programas de formación que antes impartía la administración. Pero la solidaridad tampoco faltó para la comida, que fue donada por diversos establecimientos.