Luis Medina y Amanda Hearst ponen fin a su relación
Dicen los expertos que el verano revoluciona los sentidos. La conjunción de varios factores como son las vacaciones, la relajación y el buen clima hacen que sea una época muy propicia para comenzar una relación sentimental. Por eso, las uniones veraniegas puedan ser algo engañosas. La prueba de fuego, según dicen, es la llegada del otoño. Y hasta ahí han llegado Luis Medina y Amanda Hearst, que comenzaron su relación en agosto y han sido una de las primeras parejas conocidas en romper su relación, coincidiendo con la caída de las primeras hojas de los árboles. La culpa de la ruptura la tiene los miles de kilómetros que los separan, alega el hijo de Nati Abascal.
«Una relación a distancia es dura. Es difícil, te tienes que organizar; luego vienen los vuelos, los retrasos...», explicó Medina tan sólo hace unos días. El hijo del duque de Feria aprovechó un acto promocional de una marca de puros para hablar de uno de los enlaces del año. El que tuvo lugar en Toledo y que protagonizó su hermano, Rafael Medina, y su ya mujer, Laura Vecino «Para mí, el momento mas bonito de la boda fue en la iglesia, cuando el cura los declaró marido y mujer. Fue muy emocionante
Arrumacos en la playa
Precisamente la boda fue la última ocasión en la que se pudo ver juntos a Luis Medina y a Amanda Hearst. Su romance comenzó en agosto y el primer encuentro tuvo lugar en la isla de Tagomago, propiedad del novio de Norma Duval, el germano Matthias Kühn. Allí se quedaron prendados uno del otro y se siguieron citando para conocerse más profundamente. La revista ¡Hola! les pilló en una playa de Ibiza mientras se hacían arrumacos como cualquier otra pareja. Pero terminado el verano, tras casi tres meses de relación, la relación parece haber hecho aguas.
La bisnieta del magnate de la prensa norteamericano, William Randolph Hearst -”sobre el que se basó la película Ciudadano Kane -”, retomó su actividad laboral en Nueva York y sus otros compromisos Nada hacía preever que el amor se acabaría pero las siete horas de diferencia horaria, conferencias, vuelos, organización de agendas... finalmente han podido con el amor veraniego.