Diario de León

José Luis Carrera

«En ésto sólo se quedan los que aman el cine»

Carrera lidera la asociación española de empresas de vídeo y apuesta por fórmulas que logren sorprender y fidelizar al cliente

Carrera es el responsable de los videoclubes Casablanca de León.

Carrera es el responsable de los videoclubes Casablanca de León.

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El videoclub es asunto de alta fidelidad mutua. Del usuario o cliente, y del dueño o empresario. Y en estos tiempos de descarga va descarga viene, hasta suena a romanticismo. Una persona sale de su casa y se dirige a un establecimiento en donde encontrará una película en soporte físico que le llame la atención y se la llevará a su casa a ver si le gusta-¦ Luego la devolverá. A veces con retraso...

Puede que le suene también, que uno de los artífices en León de este milagro, de este movimiento se demuestra andando, incluso para la cultura, es José Luis Carrera (Laguna de Negrillos, 1968), casado, con dos hijos, presidente de la Asociación Española de Empresas de Video, que un buen día decidió embarcarse de lleno en el mundo del cine en casa, y hasta hoy. Así, como un sherpa intelectual del celuloide podríamos presentar a Carrera, empresario todoterreno que desde hace tiempo hace historia en León al frente de los populares videoclubes Casablanca.

Pero para descubrir qué hay detrás de este leonés que ya a los 18 años formaba parte del gremio de los videoclubes hay que pensar que estamos ante un animal social extraordinario, amante del diálogo, pero, sobre todo, hiper sensibilizado en qué inquietudes tendrán los demás.

Por eso, cuando resume su trayectoria, avanza el futuro: «Quiero pensar que Casablanca es una parte sentimental de León. La clave puede ser estar despierto a lo que ocurre en el interior y en el exterior. Pensar qué puede funcionar en León, y ver qué es lo que funciona fuera. El modelo de negocio ha cambiado mucho y hay que estar alerta a futuros cambios. Por ejemplo, yo vi en un viaje a Estados Unidos el concepto multitienda. Y fue en el 2000. Y hay que arriesgar y encontrar esas fórmulas, que al principio pueden resultar chocantes, pero que si son eficaces y sirven, la gente acepta con total normalidad».

De esta manera, José Luis Carrera siempre ha pensado en qué se puede hacer para sorprender, fidelizar y aumentar un negocio que ahora cuenta con 13 empleados, pero que llegó a tener hasta 50 trabajadores. Y todo ello lo hace Carrera dentro de un contexto en el que la afición por el contenido último de su trabajo, esto es, el cine, es el faro que guía sus acciones. Porque solo de esta forma se puede entender que desde León tenga importancia que nominen a los Oscar a un español. Y sólo con esa amplitud de miras se puede concluir en lanzarse a una campaña de regalar alquileres si Javier Bardem ganaba el premio que al final obtuvo. «Esa acción nos puso en el mapa de los videoclubes a nivel nacional. Nuestras tiendas se llenaron de periodistas-¦ Era una acción totalmente rentable que superó nuestras expectativas», narra, y demuestra que hay que saber algo de cine para dedicarse a un trabajo en el que, desde un escalón aparentemente invisible, se forma parte de la industria.

Si José Luis Carrera mira hacia atrás, por el retrovisor de su vida, ve a su hermano. Marcos, fallecido hace ya tiempo, era la otra parte necesaria para poner en marcha todo el negocio. Y, tal vez, era el perfil empresarial que José Luis completaba con su amor por el cine: «Mi pasión por el cine es lo primero. Y es algo que se nota porque se desprende a la hora de afrontar y llevar el negocio. Hay que tener cuidado, no sea que te dejes llevar por un exceso de romanticismo y se te olviden factores vitales. Pero es importante ese algo de romanticismo, que sin ser un requisito indispensable, al final, en todos los que nos dedicamos a esto está por alguna u otra razón. Y en lo que se nota es que a este negocio ha llegado gente, ha entrado y salido, pero solo se han quedado los que de verdad aman el cine», asegura.

Y es en este apartado cuando al leonés le sale el presidente de la Asociación Española de Empresas de Video. Se nota que se enfrenta en demasiadas ocasiones a la ignorancia de quienes del tema tan solo sabemos cuatro cosas. Que si el cine está en crisis, que las salas grandes cierran y los videoclubes desaparecen. Carrera sale rápidamente al cruce: «Habrá que ver si es que estamos muy adelantados o muy atrasados. He estado hace poco en Alemania, en Nuremberg, y he visto videoclubes que funcionan muy bien. Con un público que aprecia el blue-ray y ve muchas películas. En Francia o en Dinamarca, lo mismo: he visto tiendas de discos. Y no estaban liquidando. Tal vez, deberíamos analizar en qué nivel cultural queremos estar», afirma.

Y si Carrera entra en materia cinéfila, lo que se desprende es conocimiento del medio, por un lado, y que León se comporta como el resto de este mundo globalizado. El diagnóstico del experto es claro: «Las que han pasado por los cines y han tenido éxito, o son películas muy conocidas, son las que más se demandan. La saga de Harry Potter, por ejemplo, por supuesto que ha sido muy solicitada. Titanic supuso un cambio. Pero los clientes leoneses son como los del resto de sitios. En eso estamos muy globalizados. El discurso del rey ha sido un exitazo. Una película actual que ha funcionado muy bien, por resaltar otra, ha sido Origen »

Así, en ese romanticismo ma non troppo (porque a final de mes hay que hacer las cuentas) se mueve José Luis Carrera, como gourmet que lleva despachando cine a los leoneses desde 1986. Primero, compartiendo negocio junto a su hermano, Marcos, y, después, ya en todos los frentes, en solitario en unos Casablanca que han vivido edades de esplendor y de dificultades, como las que son ahora en la actualidad.

Pero, puestos a imaginar, hay aquí un alma inquieta que puede que algún día dirija una película. O que invente un café para hablar de cine. O reinvente un cineclub. O ya fuera de la ficción, que, aunque ahora tenga presencia reducida, haya conseguido poner a León en el mapa de este sector cuando Casablanca vivió sus años de expansión. O ese hito que le llevó a que un buen día asumiera la responsabilidad de presidir, como es en la actualidad, la Asociación Española de Empresas de Video. Toda una patata caliente en un mundo profesional que abarca unos 500 profesionales empresarios, más de mil establecimientos de videoclub, y dentro de un contexto en el que el sector audiovisual ha perdido ya 100.000 empleos, víctimas de la crisis y, sobre todo, de la impunidad de la piratería. «Nosotros, como una parte implicada, participamos en algunos encuentros. Hemos mantenido contactos con diputados de todos los signos. Hemos acudido, incluso, tres veces a Moncloa con Presidencia. Me gustaría resaltar, que, en cuanto a los contactos mantenidos en el Congreso, tuvimos un apoyo leonés importante en la figura de Diego Moreno, diputado del PSOE. Los políticos escuchan pero les falta decisión y valentía para tomar medidas. La ley sale con 5 o 6 años de retraso y el Gobierno ha tenido miedo a aplicar la Ley Sinde», añade al respecto. Y tampoco duda al exigir medidas: «Lo que llevamos pidiendo encarecidamente es que se ponga fin a la gratuidad de los productos en la Red. No tenemos miedo a la era digital, ni pensamos que nos reste negocio. El problema es que la gratuidad acaba con los videoclubes. El sector audiovisual ha perdido 100.000 puestos de trabajo. La hipocresía del tema es en dónde está el dinero generado en Internet por las películas, por los artistas-¦», afirma.

De esta forma, José Luis Carrera es un entusiasta del cine, de las nuevas tecnologías y optimista. Y en ese coctel intenta sacar buenas conclusiones para corroborar que solo desde las ideas positivas, se pueden alcanzar sueños de futuro. Para él, es algo así como que «Internet es una herramienta brutal. Muy buena. Para mi, y para mi negocio, también. Pero hay una cosa clara: las páginas de descargas ilegales no pagan a proveedores. Aún así, soy optimista. Aunque ahora sufrimos la enfermedad del papanatismo tecnológico. Se magnifica y se dice que alguien es un ignorante tecnológico como si fuera el peor insulto. Entre los chavales, y también mayores, si alguien se descarga algo gratis, es un nuevo héroe-¦», relata con desagrado, aunque rápidamente rescate su tendencia a encontrar el lado bueno de las cosas. ¿Pero dónde? «Pues, mira, en que haya ideas buenas. En el Festival de Málaga, desde los videoclubs, invitaban a sus clientes a ver películas y, viceversa, con cada entrada te daban un alquiler. Y la acción fue un éxito y la gente estaba encantada», añade con convicción.

En definitiva, estamos ante todo lo contrario a un encantador de serpientes. Porque su seducción se basa en el conocimiento, la experiencia y cierta filantropía que le hace admirar a mucha de la gente con la que tiene contacto, aunque no comparta opiniones. Por eso, Carrera tiende a la empatía. Y a pensar que la gente merece la pena. «Los leoneses ahora están más informados. Y nosotros intentamos que tengan la mayor información posible. La oferta, también, es mucho más amplia y hay que estar muy al día para ser competitivos. Hay que estar a la altura de la gente», afirma.

Puede que un día el José Luis Carrera empresario dé paso al cineasta. «Antes de morir mi hermano Marcos, tenía ideas y proyectos pendientes y en marcha. Ahora tengo poco tiempo. Pero, puede que algún día me decida a hacer cine». Seguro que será una historia que refleje sus inquietudes y que intente aportar algo a la idea colectiva. Otra cosa será el formato, que no para de evolucionar. «En los 80 había otros soportes y otros canales de información. Del VHS al Blue Ray, al 3D-¦ Lo que mantiene todo unido es que el cine es una opción de ocio que se mantendrá para siempre. El cómo, será otra cosa», afirma. Él, José Luis Carrera, que comenzó a trabajar en esto cuando una película no cabía en un bolsillo y ahora puede que viaje en un teléfono móvil. Ahí sigue Casablanca, con este Bogart leonés.

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