Diario de León

Los diarios del 'padrino' de la yihad

A Bin Laden le obsesionaba EE.UU.

Los diarios personales del polémico terrorista, escritos a mano en árabe, permiten conocer mejor la peRsonalidad del que fue el enemigo de occidente

Los soldados estadounidenses recuperaron abundante material en la casa donde se refugió Bin Laden.

Los soldados estadounidenses recuperaron abundante material en la casa donde se refugió Bin Laden.

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A los más de cien discos duros, ordenadores y memorias electrónicas que los Navy Seals extrajeron de la casa de Abbottabad donde mataron a Osama Bin Laden hay que añadir algo que ha cautivado a los investigadores que analizan esa fuente de inteligencia: los diarios personales del líder de Al Qaeda, escritos cuidadosamente a mano en árabe, con retahílas tan largas «que quitan el aliento», dijo una fuente del Gobierno a The Washington Post .

El más personal de todos los testimonios revela a Bin Laden, El Pensador , un hombre al que su hijo ha descrito como un gran amante de la naturaleza y los espacios abiertos que se vio obligado a recluirse de por vida entre los muros desvencijados y casi desnudos de una fortaleza de cemento.

El resto de los habitantes de la casa estaban ocupados en innumerables tareas domésticas, sus tres mujeres criaban una docena de hijos y los dos hermanos que hacían de mensajeros y testaferros se encargaban de la logística. Bin Laden no hacía nada más que concentrarse en su vida interior y ser el ideólogo de una organización terrorista que Washington describe como fragmentada. La CIA le observó durante meses desde una casa cercana a través de satélites y acabó apodándolo sin conocerlo El Paseante.

Ese hombre alto y delgado de larga barba que todos los días caminaba pausadamente por los patios de la prisión pakistaní que él mismo se había hecho construir. Sus colaboradores respetaban ese mundo interior en el que se había recluido para facilitar su papel de yihadista intelectual.

Bin Laden seguía concentrado en batir a su enemigo americano a través del terror. En esas líneas escritas de su puño y letra se preguntaba cuántos estadounidenses tendrían que morir para forzar la salida de las tropas estadounidenses del mundo árabe. Su odio hacia el invasor imperialista se había disparado tras ver a los estadounidenses instalar bases indefinidamente en su Arabia Saudí natal para expulsar a Sadan Hussein de Kuwait, pero desde entonces la presencia del Pentágono en su tierra no ha hecho más que crecer.

El líder de Al Qaeda exortaba a sus comandantes a llevar a cabo nuevos atentados contra objetivos estadounidenses y soñaba con otro gran golpe como el del 11-S. Sin embargo, en la red de células terroristas había algunas muy importantes con estrategias muy distintas, como la de Al-Qaeda en la Penínusla Arábiga de Yemen, donde preferían pequeños atentados a nivel local.

Bin Laden estaba obsesionado con herir a Estados Unidos en casa y proponía a sus hombres que no se limitaran a Nueva York sino que apuntaran a ciudades más pequeñas como Los Angeles y Chicago pero también Washington, que consideraba «un objetivo emblemático».

Según Associated Press, el multimillonario saudí recomendaba intensificar el reclutamiento entre «los oprimidos» de Estados Unidos, en referencia a latinos y afroamericanos. El 4 de julio y el décimo aniversario del 11-S eran algunas de las fechas «significativas para los estadounidenses» que proponía para repetir la mascare de las Torres Gemelas.

Sin datos concretos

Sin embargo no hay nada específico sobre fechas u operativos en ninguno de los diarios o memorias electrónicas analizadas hasta ahora. Todo indica que Bin Laden no tenía funciones de comando sino que era más bien «una figura inspiradora», dijo una fuente a Los Angeles Times. O como lo llama The Washington Post, una especie de «jefe de la mafia que tira de los hilos desde prisión» con «instrucciones genéricas y orientación más que órdenes tácticas», dijo la fuente gubernamental.

El presidente de Estados Unidos ha propuesto al Congreso que apruebe ampliar en dos años el mandato del director del FBI, Robert Mueller, tras una década en el cargo. «Dadas las amenazas actuales que afronta el país, además de los relevos en el liderazgo de otras agencias como el Departamento de Defensa y la CIA, la continuidad y la estabilidad en el FBI son críticas en este momento», asegura Barack Obama, que destacó «las impecables credenciales» de Mueller «en la imposición del orden».

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