‘guerra» entre los departamentos en ee.uu.
El 11-S no mejoró la ayuda interna antiterrorista

Zona cero de Nueva York.
Compartir la información que proporcionan los servicios de inteligencia entre los distintos departamentos ministeriales estadounidenses es aún un reto para las agencias de seguridad diez años después de los ataques del 11-S. Así lo aseguró esta semana el exsecretario de Seguridad Nacional (DHS) Tom Ridge, quien afirmó que «pese a todos los significativos logros alcanzados, aún queda mucho por hacer» durante un acto en la Cámara de Comercio de Estados Unidos sobre los progresos en la lucha antiterrorista una década después de los ataques. Ridge, que fue el primero en ocupar el cargo cuando se creó la secretaría tras los atentados, señaló que el proceso de intercambio de información entre el Departamento de Estado, el de Justicia y el DHS «podría ser un poco mejor».
«Tenemos que crear una cultura de intercambio de información donde todos se sientan facultados para dar al botón enviar para compartir» la información necesaria para adelantarse a eventuales terroristas, señaló. A su juicio, hay que pasar de la «cultura de la Guerra Fría» de acaparar información a la mentalidad de abrirla a las fuentes adecuadas, una postura necesaria para las amenazas del siglo XXI.
Ridge hizo referencia al caso del joven nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, que en las navidades del 2009 trató de volar un avión en ruta desde Amsterdam a Detroit (EEUU) con un artefacto casero que llevaba oculto en su ropa interior. Su padre había alertado a las autoridades estadounidenses en Nigeria sobre la filosofía extremista que había adoptado su hijo y sus vínculos con grupos radicales en Yemen —donde se asienta una de las células de la red terrorista Al Qaeda—, pero «el Departamento de Estado nunca pidió al DHS que le retirara el visado». Ante las críticas que suscitó el caso, el exsecretario señaló que el DHS es «consumidor» de información de inteligencia y sólo puede actuar con los datos que le proporcionan otras agencias, por lo que la comunicación es un asunto clave en la cadena de seguridad.
En el encuentro también participó la actual secretaria del DHS, Janet Napolitano, y ambos señalaron que aunque las condiciones de vigilancia y supervisión, sobre todo aérea, han mejorado, «la amenaza permanece fuerte y continúa cambiando», dijo Ridge. No obstante, indicaron que un ataque masivo como el del 11-S, cuando fueron secuestrados varios aviones y dos de ellos se estrellaron contra las Torres Gemelas, que colapsaron, es poco probable con las «capas de seguridad» que se han establecido para interceptar ese tipo de conspiraciones. El perfil de la amenaza actual es de un individuo que actúa en solitario, o con un grupo reducido de personas, y que atacan desde dentro del país.
Los terroristas no descansan, así que nosotros tampoco podemos», dijo Ridge, que subrayó que «no se debe menospreciar el atractivo de su sistema de creencias y su disposición a ser pacientes». «Puedes acabar con (Osama) Bin Laden, pero la idea, la ideología, mientras sea atractiva aunque sea para un muy pequeño número de individuos (...), el azote del terrorismo seguirá con nosotros».