rascacielos simbólico
el nuevo world trade center, orgullo para los neyorquinos, podría estar terminado en el 2013

Una mujer observa una de las 2.976 banderas con los nombres de las víctimas de los ataques terroristas del 2001 en Nueva York y Washington.
Una década después de que Al Qaeda rebautizara el sur de Manhattan con el nombre de ‘zona cero’, las obras del nuevo World Trade Center siguen imparables y la llamada Torre de la Libertad ya se asoma a la silueta urbana de Nueva York dispuesta a ocupar el lugar dejado el 11-S por las Torres Gemelas.
«Teníamos que llenar el agujero que nos dejaron en la silueta de la ciudad y el nuevo One World Trade Center ya se asoma en el horizonte», afirmó recientemente Kenneth Lewis, el jefe del despacho de arquitectos Skidmore, Owings and Merrill que se encarga de las obras de la torre uno del nuevo Centro de Comercio Mundial.
El nuevo rascacielos, cuya construcción avanza al ritmo frenético de una planta por semana —y ya supera las 80 plantas— tras mucho tiempo paralizada por problemas burocráticos y rencillas políticas, es para Lewis y muchos neoyorquinos la mejor respuesta a la amenaza terrorista y está repleto de simbolismos. Entre ellos, destacan su altura, de 541 metros, que equivalen a 1.776 pies, el año en que Estados Unidos se independizó formalmente del Imperio Británico, y también la azotea, situada a una altura de 417 metros, la mismos que tenían las Torres Gemelas y que la convertirá en todo un icono de la ciudad de los rascacielos.
Además, el imponente edificio de cristal, que se llamó inicialmente Torre de la Libertad —un nombre que algunos los neoyorquinos se resisten a desechar—, se convertirá una vez que alcance sus 104 plantas en el más alto de Nueva York y el segundo en todo el mundo. «Estoy muy orgulloso de formar parte de este proyecto, pero ahora lo único que me preocupa es terminarlo a tiempo y hacerlo bien», responde el arquitecto sobre sus sensaciones por el nuevo World Trade Center, que incluirá «los más altos estándares de seguridad» y cuyas obras espera que estén concluidas para «finales del 2013». Lewis celebra también que los neoyorquinos bautizaran el edificio como Torre de la Libertad: «no se me puede ocurrir un mejor nombre», dice.
Un recuerdo para las víctimas
El lugar exacto donde se alzaban las Torres Gemelas se convertirá ahora en un memorial en recuerdo a las casi tres mil víctimas del 11-S, cuyos nombres han sido impresos en bronce en las paredes de dos imponentes piscinas de agua que se inauguraran hoy, coincidiendo con las celebraciones por el décimo aniversario.
Allí estará Brian Lyons, que lleva diez años instalado en la ‘zona cero’, a donde llegó el mismo día de los atentados en busca de su hermano Michael, uno de los bomberos que falleció entre los escombros de las Torres Gemelas, y que ha participado en las tareas de reconstrucción de ese solar del sur de Manhattan. «Ver ahora este edificio es el mejor homenaje que puedo hacerle a Michael», rememora este obrero, para quien el nuevo World Trade Center, donde llegó a trabajar «quince horas diarias, siete días a la semana, durante dos años», es ahora todo un «orgullo» para los neoyorquinos.
De los seis rascacielos que formarán el nuevo World Trade Center, solo uno está ya completado, la torre siete, el único que dependía exclusivamente de fondos privados y que se inauguró hace dos años, además de un nuevo intercambiador de transportes que lleva la firma del arquitecto español Santiago Calatrava.
Las autoridades de Nueva York y los promotores inmobiliarios del nuevo edificio coinciden en que la ‘zona cero’ ya se ha convertido en el nuevo World Trade Center y viene a confirmar el despegue definitivo de la zona sur de Manhattan. Y es que, tras los atentados del 11-S, muchos fueron los que se preguntaron si el Downtown neoyorquino llegaría algún día a levantar cabeza.