En las cumbres también hay buzones
La montaña es aventura y riesgo. pero también compañerismo. Prueba de ello es una curiosa tradición que une a montañeros por todo el mundo y en la que también participan los clubes de montaña, como el Yordas.
Se trata de la correspondencia en la cumbre. No es inusual encontrarse un buzón en la cima de un monte. Un objeto que a primera vista puede parecer fuera de lugar, pero al que el montañero experimentado sabrá darle uso.
Y es que los aficionados a la montaña tienen la costumbre de, al llegar a un pico, buscar el correspondiente buzón —que puede ser al uso o, por ejemplo, un bote de plástico de los viejos carretes de fotos— para dejar una tarjeta con su nombre y dirección, o la de su club. El próximo en llegar a ese pico retira la tarjeta, deja la suya y envía la que recogió a su dueño.