Diario de León

UNIDOS EN TORNO AL MANEJO EN EXTENSIVO

La vereda que da al futuro

La federación de ganadería extensiva agrupa a las explotaciones mejor dimensionadas de León; competitivas y con jóvenes al frente

El rebaño de Manuel Morán en busca de los pastos de Babia por los caminos de Camposagrado, que supera dos veces al año, en verano y en otoño.

El rebaño de Manuel Morán en busca de los pastos de Babia por los caminos de Camposagrado, que supera dos veces al año, en verano y en otoño.

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Agustín Suárez Franco tiene 2.500 ovejas y un ordenador. Portátil. Así se mide lo que han cambiado los tiempos en el pastoreo de rebaños, ese modo de vida en el que se han refugiado cientos de generaciones de leoneses que han vivido del cielo y de la tierra. Otra forma de medir el cambio es la expectativa del pastor, fuera de aquel arquetipo de hombre retraído, ajeno a los cánones sociales que trataron de desprestigiar un oficio que resulta esencial para conservar el entorno. Expectativa de crecer como agente económico y social en el mundo y en el medio en el que vive y trata de dominar. En esa relación se menciona la recién creada Federación de Ganaderos Extensivos y Pastores de Castilla y León (Fegaexpa). El nombre que la identifica, que hasta puede relacionarse con el de una multinacional de la alimentación o cualquier organismo de los que forman el directorio de despachos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural (desnaturalizado ya por el estado autonómico) asume los dos conceptos esenciales que han cimentado al sector desde que existe la memoria. Pastores y ganaderos. En el compendio está el éxito del negocio. Lo de extensivo acentúa el valor de un sistema de manejo que ha terminado por imponerse después de ganarle la batalla a las prisas aquellas que impuso la UE a través de la PAC para desordenar el proceso natural del crecimiento del ganado, fuente esencial de proteína para el mundo occidental. Extensivo implica libertad de movimiento, alimento sano, aire libre y producto de calidad. Eso es lo que viene a reivindicar la Federación de Ganaderos Extensivos y Pastores que se ha puesto el apellido de Castilla y León alumbrada por asociaciones de Salamanca, Zamora, Burgos y León. En esta provincia cuenta con el impulso de la asociación Agala (que asocia a los ganaderos lanares) y el grupo de La Cabrera. «Esta federación acoge a pastores y ganaderos que para producir su ganado utilizan los pastos naturales de las zonas de montaña de Castilla y León. La forma de manejo de sus explotaciones es en extensivo, de forma que el ganado pasta libremente por los pastos y praderas naturales de las zonas cercanas a sus pueblos e incluso algunos siguen manteniendo el pastoreo trashumante o trasterminante, aprovechando tanto los pastos de zonas bajas como los pastizales de altura de los puertos de montaña», viene a describir Agustín Suárez Franco, que estos días repliega el rebaño que maneja junto a su hermano hacia la ribera del Órbigo, después de encumbrar durante el verano los pastos próximos a La Cueta, en esa Babia enorme que es manjar para rumiantes y equinos.

En la mención de Fegaexpa se añade la dedicación del pastoreo a conservar el medio, con dependencia mutua. «Esta práctica es la mejor forma de mantener el paisaje, la biodiversidad y prevenir los incendios forestales. Además, normalmente la ganadería extensiva va ligada a pequeñas explotaciones, generalmente familiares, que mantienen vivos los pueblos en las zonas rurales. El principal objetivo de esta Federación es la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales del modelo de pastoreo y ganadería en extensivo. Es por ello, que queremos dar presencia y visibilidad a este sector en las instituciones y participar en la toma de decisiones que nos afecten», extiende Suárez, con poco más de 30 primaveras encaramado a la difícil tarea de salvar un oficio que engloba a la vez una forma de vida en peligro de extinción y un salvoconducto para dejar valles y montañas igual que fueron heredados.

Agruparse en un lugar como León en el que se educa y entrena desde edades tempranas en el individualismo es ya de por sí un éxito. Y si además se une ese maridaje de pastor extensivo y naturaleza con el objetivo de mejorar la obtención de recursos endógenos, la empresa rebosa oportunidad de futuro. El sector asume que de esa forma, y sólo de esa forma, pueden hacer que sus intenciones de no morir a corto plazo sean fructíferas. «Es imprescindible dar a conocer a la sociedad en general la ganadería en extensivo, para que la opinión pública sea cada vez más sensible a la realidad del sector, y reconozca los valores, funciones y beneficios del pastoreo a nivel territorial y medioambiental, pero también sus dificultades. Hacer de esta actividad una forma de vida y un motor de desarrollo económico sostenible en el medio rural es nuestro compromiso», añade Agustín Suárez, mientras hace las veces de trashumante y apura a dos millares de merinas para cruzar la carretera junto a Riello, de vuelta a los pastos de invierno. En el ejercicio que sostiene económicamente el negocio a la intemperie que es la producción cárnica de ovino y a la vez la única forma de garantizar que el lugar donde se asientan los puertos alpinos permanezca intacto al menos para las generaciones venideras. Entre las posibilidades azarosas que mueven al mundo, la constitución de la federación extensiva de ganaderos y pastores no es culpa, precisamente, de una eclosión por generación espontánea. Se meció en las reuniones maratonianas de representantes del sector, siempre convocadas bajo el epígrafe de jornadas ganaderas, que mulle con una dedicación extrema, casi inédita entre administración y administrados, el Plan 42. El Plan 42 es un invento de la consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León que se dedica a generar soluciones en la prevención contra incendios. Esa es la primera línea del acta fundacional de un programa que se instaló la pasada década en algunas comarcas de la región y que ha evolucionado como elemento dinamizador de su área de influencia. La voluntad de sus técnicos explica que en algunos casos la mesa destinada al Plan 42 dé cabida a una auténtica oficina de desarrollo; asesoría, alma, aliento, empuje para gentes que hasta ese encuentro no contaban más que zancadillas cuando buscaban un empujón a su interés emprendedor, a ser más en el medio rural que simples esclavos de la subsistencia. No es la primera vez que entre el Plan 42, agentes del Plan 42 del área de la montaña occidental de León, el triángulo ganadero que traza La Magdalena con Laciana, Babia con Omaña, y los activos agropecuarios que aprovechan su zona de actuación dan chispa a proyectos formidables. La que hizo prender la llama de la esperanza con la cooperativa cárnica Montañas de León es para incluirla en los manuales sobre desarrollo rural.

Al final, como con la asociación de ganaderos extensivos, se rebusca en los principios fundamentales y sale a relucir el nombre de un técnico que parece anónimo para los responsables de la consejería pero con nombres y apellidos y confianza para los ganaderos que tuvieron la fortuna de dar con esa ventanilla. «Ha sido elemental el trabajo y la ayuda de la técnico del Plan 42 que nos ha asesorado y animado a dar este paso con la asociación y el trabajo divulgador», reconocen los protagonistas de esta medida de choque contra el peligro que acecha frente al manejo de los rebaños al aire libre. Lo que queda por recorrer parece más sencillo, ahora que los que ha resistido a la moda de denostar el oficio levantan la cabeza y saben por dónde llevar el rebaño. La trashumancia no tiene más salida que la que le van a dar estos jóvenes, sobradamente preparados.

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