Tendencias cainitas del sistema español
Otra de las características propias del sistema español, y que hacen que a juicio del profesor Vanaclocha las primarias sean «una apuesta arriesgada», es la identificación del secretario general y candidato a la presidencia del Gobierno en la misma persona.
«El perfil burocrático de los partidos casi exige que dichas figuras coincidan», explica el catedrático, que justifica así que se planteen «todas las dudas del mundo» sobre el éxito de la fórmula de elecciones primarias cuando las opciones se reducen a una.
A su juicio, en este sistema, cuando los actores políticos, que «tienden a superponerse», no siguen este patrón, se genera «un conflicto interno» que devalúa la imagen del partido y genera lo que denomina «dinámica chirriante», un clima de tensión «extraordinaria».
La tensión entre candidatos, las discrepancias y críticas terminan apareciendo, algo que en España ha provocado resultados muy negativos entre el electorado.
«Hay un factor probado de estimulación del voto a favor de un partido que es reconocerlo como coherente, unido, no fracturado, capaz de gobernar con un sólo ideario y no con corrientes muy diversas y sometido a lógicas cainitas», expone Vanaclocha.
Esta lógica cainita es penalizada «automáticamente» por los electores, afirma el catedrático, que votan a otro partido o se abstienen.