Diario de León

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llegó su momento

En tiempos de crisis, mantener una pequeña empresa es una tarea titánica. momentum proyect es un programa de apoyo para hacer realidad los sueños

Javier Garilleti, Luisa Alemany, Antoni Ballabriga y Alfred Vernis.

Javier Garilleti, Luisa Alemany, Antoni Ballabriga y Alfred Vernis.

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Álvaro Terán
León

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La colaboración entre el centro de formación Esade y la entidad BBVA ha dado como resultado un programa de apoyo a 10 emprendimientos sociales relevantes para permitirles que se consoliden, crezcan y escalen en su actividad, en un momento clave de su desarrollo.

Un Comité Científico seleccionó, entre 133 candidatos presentados, a 10 empresas, dos de cuyos miembros van a acceder a una formación especializada en el Campus de Esade en Barcelona (España), con algunos de los mejores profesores de esta escuela de negocios, auténticos expertos en estrategias de crecimientos, emprendedores, capital riesgo, marketing e innovación y en algunos casos también conseguirán financiación para continuar con la expansión de su proyecto.

En su selección, el Comité valoró positivamente aspectos como una organización transparente y comprometida con el emprendimiento; una repercusión social demostrada en la resolución de problemas sociales; una participación activa en la economía de mercado; unos ratios de riesgos viables y sostenibles en el tiempo; una destacada capacidad de innovación y liderazgo y un potencial de escalabilidad, entre otras cosas.

Antoni Ballabriga, director de Responsabilidad Corporativa de BBVA, desvela que después de que este proyecto se consolide en España la intención es «desarrollarlo en América Latina», pues ya se está trabajando allí en algunas experiencias piloto.

«Nuestro objetivo es que el emprendimiento social se consolide y crezca», reconoce Ballabriga, que explica lo difícil que resulta tener esta iniciativa.

«Nadie quiere trabajar como emprendedor. Los jóvenes no tiene referentes del trabajo, del esfuerzo, de lo que cuesta ser emprendedor», y eso, a su entender les hace buscar empleo en otras actividades que quizá no son tan productivas y que perciben con «menos riesgo».

El miedo mal entendido

Se tiene un miedo atroz «al fracaso, cuando el fracaso es la mejor oportunidad para aprender. Y todos tenemos responsabilidad en ello», continúa diciendo. «Hay que dar voz y cara a las personas que están cambiado el mundo, porque esta es la manera de estimular a otros», sentencia.

Alfred Vernis, director de Programas Universitarios de Esade, señala que su objetivo era hacer algo nuevo, «diferente». Por eso, confirma que no ha sido nada fácil hacer la selección de los 10 emprendimientos.

«Hay que ser capaz de generar optimismo» en un momento en el que la sociedad lo necesita. «La economía social no es un sueño en el aire, las cosas se pueden hacer de otra manera», dice Vernis.

«Tanto los emprendedores sociales como los jóvenes tienen mucho que aportar a la sociedad. La juventud está super preparada y este tipo de proyectos le enamora», comenta.

Javier Garilleti, director general de la Fundación PwC, explica que en la selección tuvieron muy en cuenta los «casos en los que su curva de crecimiento son empresas que necesitan un empujón para crecer». Y reconoce que estos emprendedores son un «ejemplo en el que asumiendo riesgos» se puede llegar lejos.

Ballabriga realiza una valoración muy positiva de todos los proyectos presentados, aunque afirma que le hubiera gustado tener más diversificación geográfica y sectorial, «quizá se deba a que el fenómeno del emprendimiento social no está suficientemente vertebrado y es emergente».

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