el mundo al revés
De cómo se plantean los problemas, de cómo se establecen las prioridades, depende en muchas ocasiones la solución de esos mismos problemas. De hecho, hay veces en las que un erróneo planteamiento agrava el problema o incluso imposibilita su solución. Últimamente desde el campo político y económico se han producido algunas situaciones contradictorias.
Planteamientos circulares, pescadillas que se muerden la cola, en los que la solución propuesta dificulta la propia salida del problema. Simplemente, no se puede soplar y sorber a la vez. Por ejemplo, Bruselas aprieta a España con sus exigencias de rápida reducción del déficit público. Es, de momento y aparentemente, una postura inflexible, aunque seguramente al final se impondrán la lógica y la razón.
La Unión Europea finalmente dará su brazo a torcer y aceptará la propuesta de España de reducir este año su déficit al 5,8% en lugar del 4,4 previsto inicialmente. Y es que un ajuste excesivamente rápido del déficit provocará un agravamiento de la crisis económica, generará todavía más paro, menos ingresos fiscales, más gastos sociales lo que, a la postre, dificultará la propia consecución del objetivo de déficit. Hay que encontrar un punto de equilibrio.
El objetivo principal debería ser reducir el paro, ya que eso provocará menos déficit. Pero no al revés, como se postula desde Europa, porque no es lo mismo.
Otro planteamiento viciado es el que sostiene Bruselas de no relajar las exigencias de recorte del déficit en España hasta saber cuánto se recorta el gasto. Pero es que no se pueden fijar recortes de gastos hasta que no se conozca el objetivo a alcanzar El absurdo plantear recortes draconianos de gasto e inversión cuando no se sabe si se finalmente se flexibilizará ese objetivo de déficit.
Por eso el Gobierno español ha tomado la calle de en medio y ha situado su objetivo de déficit para este año en un razonable 5,8%, en lugar del 4,4% que exige Bruselas. Eso sí, España mantiene el objetivo final de reducir el déficit hasta el 3% al final del año que viene.
No pasa nada porque se retrase un poco más el cumplimiento de los objetivos. Mejor un retraso en el cumplimiento del recorte en el déficit que provocar una recesión generalizada que provoque aumento todavía mayor de la cifra de desempleo.
No se puede apretar siempre en el mismo sitio. Un cinturón demasiado apretado corta la circulación y necrosa los tejidos. Muerto el paciente.. las medicinas no sirven para nada, por buenas que sean. Seguramente es mejor focalizar los esfuerzos en la lucha contra el fraude fiscal, que rascar de donde ya no hay. Sin fraude fiscal, de hecho, no habría problema de déficit. Otro ejemplo.
Las comunidades tendrán que reducir el déficit en un año desde el 2,9% que registraron al cierre del 2011 hasta el 1,5% del PIB, lo que supondrá un ajuste de más de 10.000 millones de euros. Sin concesiones, ni flexibilidad.