nubarrones negro petróleo
La tensión existente entre Irán y las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, ha provocado una subida del precio del petróleo en los últimos meses. Irán es el quinto mayor exportador de crudo del mundo. El petróleo tipo Brent del Mar del Norte se ha encarecido en lo que va de año un 17%, desde 107 a 126 dólares por barril.
Hace unos años el crudo que se utiliza como referencia en Europa llegó a pagarse a 150 dólares por barril. Los analistas de Société Générale han elevado su previsión de precios para el crudo Brent en este año, desde 110 a 127 dólares por barril como media. Pronostica, además, un crudo a 120 dólares el año que viene.
Los inventarios de crudo se encuentran en su nivel más bajo de los últimos cinco años. El mundo paga hoy el petróleo a su nivel más alto de la historia... si se hace la cuenta en euros. En el 2008, el euro se cambiaba por 1,50 dólares, cuando hoy se encuentra en 1,32 dólares. En euros y debido a la apreciación de la moneda común, el petróleo cuesta cerca de 95 euros por barril, un nivel nunca antes visto.
El próximo 1 de julio entrará en vigor la prohibición de importar petróleo iraní. La antigua Persia podría intentar un golpe de efecto y podría cortar el suministro a occidente antes de esa fecha. La tensión está servida. Un ataque a Irán podría alterar seriamente su capacidad de producción. Como trasfondo, el programa nuclear que desarrolla Teherán.
Un petróleo más caro significa menor actividad económica y mayor inflación. Cada aumento en el precio del petróleo supone un descenso en el PIB mundial. Significa carburante más caros, lo que afecta especialmente a las aerolíneas, a las empresas de transporte y a las compañías de distribución. Golpea también en el bolsillo de los ciudadanos cada vez que se acercan a la estación de servicio. A cambio beneficia a las empresas con reservas de crudo, como Repsol, por ejemplo Pero se abren algunos rayos de esperanza entre este negro horizonte.
El crudo podría bajar si finalmente se alejan los temores a que Irán cierre el estrecho de Ormuz (por el que pasa el 40 por ciento del petróleo del mundo), y se confirma la desaceleración de la demanda de China. También ayudaría un fortalecimiento del dólar. Paralelamente y como válvula de escape que aligera la presión sobre los precios, Libia se acerca de nuevo a los niveles de exportación que tenía antes del conflicto civil. La propia reactivación de la economía de EEUU impulsa los precios del petróleo.
Repsol invertirá este año en Argentina unos 2.600 millones de euros. Las autoridades argentinas responsabilizan a Repsol de los problemas de abastecimiento de combustible, la caída en la producción y la falta de inversiones. Pero el gobierno argentino quiere más. No se descarta ninguna posibilidad.