la crisis económica, un obstáculo
Contrariamente a lo que podamos pensar instintivamente, que las crisis favorecen a los populismos, el politólogo Cas Mudde opina que precisamente la crisis económica es lo que está frenando a estos partidos de alcanzar mayores cotas de poder.
«En general, las crisis económicas no favorecen necesariamente a los partidos radicales de derecha, ya que elevan la importancia de los temas socioeconómicos —como el desempleo— sobre los temas socioculturales —como la identidad nacional o la inmigración—, y estos partidos ni tienen agendas elaboradas sobre estos temas ni gozan de credibilidad en su gestión», explica Mudde.
De hecho, partidos como el Partido Popular de Dinamarca o el Partido de la Libertad holandés perdieron escaños en las últimas legislativas, y el British National Party, inglés, o la Lega Nord de Italia fueron prácticamente diezmados en las recientes elecciones locales en estos países.
Aunque la crisis económica no favorezca ‘per se’ a estos partidos, sí que ha generado, en Europa, una crisis en el modelo institucional y partitocrático clásico. El movimiento del 15-M, en España, por ejemplo, identifica a los dos grandes partidos del país, el Partido Popular (PP), de derechas, y el Partido Socialista (PSOE), rebautizándolos con unas nuevas siglas: PPSOE.
Así, este descrédito institucional sí es clave a la hora de entender el aumento de estos partidos. Se abre una nueva etapa en la política del continente, donde el populismo de derecha está llevando la bandera del cambio.