El dilema de las energías renovables
Europa obliga a que en el 2020 el 20% de la generación eléctrica de los países de la Unión provenga de fuentes renovables. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, en el 2011 España llego al 15%. Ha costado más de 25.000 millones en primas al sector y éste es, junto al elevado coste de generación, el argumento de las grandes eléctricas para exigir que las renovables paguen el agujero del déficit tarifario con una reducción de sus primas.
Un argumento que el ministro Soria parece haber aceptado en parte, a juzgar por la moratoria aprobada en enero sobre nuevas instalaciones renovables y por sus declaraciones a favor de replantearse la cuantía de las primas. Incluso la CNE ha recomendado en un informe la posibilidad de acompasar las primas abonadas a determinadas instalaciones a su periodo de maduración, de modo que las perciban de forma menos intensa al principio, lo que aliviaría el déficit de tarifa.
Eso sí, la consolidación de las renovables ha reducido un 44% las emisiones de CO2 del sector eléctrico desde el 2005, rebajado la dependencia energética del 81,7% al 75,6% e incluso contribuido a tirar hacia abajo del precio de la energía en el mercado libre.