Diario de León
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enrique vázquez
León

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La más reconocida virtud de la ONU es que, de vez en cuando, es muy útil y ocasionalmente, indispensable. La definición, un punto irónica, se atribuye a uno de sus mejores secretarios generales, el sueco Dag Hammarskjöld (1953-61) y no ha perdido nada de su valor. A día de hoy, en el mundo pretendidamente multipolar que siguió al fin de la guerra fría, la ONU, que debía ver su apoteosis en un mundo en paz, mantiene esa doble condición. Y añade una tercera: lo que haga –o rehúse hacer– su jefe pesa, es un indicio y envía una señal a los gobiernos.

En ese escenario, invariable de hecho, es muy relevante que el secretario general, Ban Ki-moon, haya decidido acudir a la décimosexta «cumbre» de los Países No Alineados, que hoy domingo se abre en Teherán y será clausurada, con Ban presente, el próximo viernes. Algunas agencias han indicado de inmediato que el jefe de la ONU desafía a Israel y los Estados Unidos y viaja a Teheran… pero, para empezar, las indicaciones al respecto en los dos países mencionados han sido muy diferentes. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, escribió una carta a Ban explicándole que su viaje era un gran error, una actitud que une la descortesía de abroncarle por escrito a la falta de memoria: Israel debe su existencia a una decisión de las Naciones Unidas en 1948 tras la polémica partición de Palestina…

En Washington ha sido muy distinto. Además de no escribir cartas, el Gobierno escogió un tono menor y rutinario para decir que a los Estados Unidos les gustaría que el secretario general no concurriera. Pero parece que sí lo hará y, por tanto, que ignorará el argumento central, a saber, el hecho de que la conferencia se celebra en Irán, un país directamente enfrentado con Israel y sin relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, que buscan su aislamiento. Tal aislamiento se resquebraja si más de un centenar de países de la tierra envían delegaciones a Teherán, algunas tan significativas como las que encabezará el nuevo presidente egipcio, Mohamed Mursi, que parece dispuesto a romper también aquí con la política de Mubarak y procura la normalización con el Irán de los ayatollahs … chíes (los Hermanos Musulmanes de Mursi son suníes).

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