Siria: matices y novedades
Un arabista español con reconocida autoridad en los asuntos sirios publicó en su día un largo artículo titulado ‘La agonía de Bashar’… pero eso fue exactamente el 19 de septiembre del 2011, es decir, hace un año y tres días, lo que abre la posibilidad de que dentro de otro año la ‘agonía’ confirme su duración y el pronóstico de que el régimen sirio es compacto, no está solo del todo y morirá matando si es preciso.
Pero caerá antes o después, cree el senador norteamericano y ex candidato a la presidencia John McCain, quien la semana pasada y tras visitar la región dio la explicación más a mano: «no se ejerce la presión necesaria», aludiendo a que Obama no la ejerce. Específicamente la creación de una zona de exclusión aérea que recuerda de inmediato a Libia y es inaceptable para Rusia y China que dan pruebas de una férrea solidaridad con Siria.
Otra novedad: la aparición en escena con mucha fuerza de una propuesta de ‘solución islámica’ lanzada por el nuevo presidente egipcio, el islamista Mohamed Morsi, en excelentes términos con Washington, que reúne a los cuatro grandes poderes regionales, Turquía, Arabia Saudí, Irán y el propio Egipto. Su propuesta recuerda a la inicial de la Liga Árabe: un proceso constituyente pacífico para crear un nuevo régimen democrático, pero con la pre-condición que los cuatro asumen de que Bashar debe irse ya y se le buscará refugio y seguridad a él y su larga familia. Es notable que Morsi tomara su iniciativa sabedor de que la ONU y la Liga ya tenían en el acreditado Lajdar Brahimi un nuevo mediador y más aún que incluyera entre los nuevos negociadores al Irán.
Pero hay otra gran novedad: el informe del comité de la ONU sobre la violencia, presentado en Ginebra el sábado, confirma la presencia de «numerosos combatientes extranjeros yihadistas, takfiríes y wahabíes en el bando rebelde». En el ambiente de violencia integrista que ha provocado la difusión del vídeo de Mahoma el informe ayuda a la corriente cautelosa sobre Siria que, con la caída del régimen, podría convertirse en un foco yihadista. Bashar, aunque no la merezca, tiene suerte.