Diario de León
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La mano de obra predominante en la fábrica siempre fue femenina, lo que contribuyó a la economía de unos hogares cuya principal actividad era agrícola, y en menor medida ganadera. La presencia de los hombres era testimonial, el encargado, el carretero y poco más. En el colectivo se diferenciaban tres categorías de trabajadoras, según la labor que realizaban. La función de las maquinistas era coser las fundas; las anudadoras ataban el cosido y las cortadoras tenían como cometido el corte y la sujeción del moño de cada funda.

Las empleadas eran muy cantarinas y habitualmente en el trayecto desde su casa hasta el puesto de trabajo entonaban las conocidas como ‘coplas de la ribera’. Pero es que durante la actividad diaria eran típicas las ‘coplas de pique’, como la que dice ‘Arriba las maquinistas y abajo las cortadoras pues las que llevan la gala son las anudadoras’.

El inicio del trabajo lo marcaba el encargado mediante el toque de una campana, para más adelante, en la década de los 50, hacerlo mediante una sirena. La firma dirigida por Isaac Suárez García contó con el primer teléfono de la localidad de Hospital de Órbigo, su número era el 1, y la empresa hacía publicidad a través de lapiceros y calendarios, que se realizaban en una imprenta de Astorga.

Pero la industria también pasó algún momento difícil, como aquel martes de Carnaval en el que sus instalaciones y la casa del encargado ardieron por completo. Eran de tal magnitud las llamas que pudieron ser vistas a kilómetros, y los vecinos colaboraron en la extinción de aquel terrible fuego. Parece ser que la familia del responsable de la empresa fue auxiliada en el último momento y con mucha dificultad. Ante tal situación y debido al importante volumen de trabajo, la actividad se reinició en un improvisado taller mientras se reconstruyeron la fábrica y la casa.

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