aniversario
el ‘prestige’ no es el único

O stedijk , Prestige , Mar Egeo , Casón , ‘ ndros Patria , Urquiola , Polycommander . Tras cada una de estas catástrofes hubo una batería de ilusionantes disposiciones para la protección del medio marino encaminadas a fijar un mapa de puertos refugio y áreas de abrigo.
La práctica de poner sobre la mesa un conjunto de soluciones útiles ante circunstancias de dificultad la instauró el 18 de marzo de 1967 el Torrey Cannon , que encalló cerca de las Islas Sorlingas, al oeste del finisterre británico, con una carga completa de petróleo, arrasando los litorales de Cornualles y Bretaña.
Un error de navegación, causa de este fatídico siniestro, abrió la veda de los ‘remedios’, e instauró un debate que se revive estos meses con motivo del macrojuicio por la marea negra del 2002, que tiñó de negro la fachada atlántica y pulverizó Francia y Portugal. Las toneladas de chapapote incrustadas en la costa plantearon entonces la necesidad de definir un puerto refugio, una demanda, la de una ‘guarida’, que resurgió con ímpetu un lustro después de aquel manto de fuel.
Fue el 17 de febrero del 2007. Ese mes, el capitán del Ostedijk , Rodulf Westaryk, lanzó un SOS al Centro Zonal de Salvamento Marítimo cuando estaba a 50 millas al oeste de la Torre de Hércules, a la altura del Cabo Vilano, en A Coruña. Fue claro: «tengo a bordo 6.012 toneladas de fertilizantes y se están descomponiendo, produciendo vapores tóxicos».
Casi 15.000 buques con cargas peligrosas pasaron por la comunidad autónoma gallega ese año, una cifra hoy en retroceso por la crisis económica mundial.
«Todo el mundo pide un puerto refugio, pero nadie lo quiere al lado de su pueblo», señaló entonces Fernando Palao, en ese momento secretario general de Transportes del Ministerio de Fomento.
El 13 de noviembre del 2002, el oficial Apostolos Mangouras emitió una llamada de socorro. Su petrolero, el monocasco Prestige , presentaba una vía de agua con una escora de 45 grados a estribor. Estaba a 50 kilómetros de Finisterre, y esta bomba de relojería transportaba un cargamento de 77.000 toneladas de fuelóleo pesado.
El Programa de Información de Seguridad Marítima (Prisma), presentado el año pasado, incorpora más de 1.100 emplazamientos por toda la costa española, incluidos puertos, fondeaderos, rías y bahías, que pueden servir de abrigo a un buque en determinadas circunstancias con el objetivo de evitar tragedias como éstas.