Diario de León

Robótica

La evolución de los androides

tecnologías

Varios robots de exposición, creados por estudiantes de la Universidad de Wuhan, en China.

Varios robots de exposición, creados por estudiantes de la Universidad de Wuhan, en China.

Publicado por
Íker cortés
León

Creado:

Actualizado:

Soñaba con un mundo lleno de androides: máquinas capaces de hacer las labores del hogar, asistentes personales en el trabajo y acompañantes en los ratos de ocio. Sin embargo, en pleno 2012, el campo de la robótica parece reducirse al ámbito industrial y militar, además de exhibiciones, dejando el doméstico a un lado. Según el informe anual que elabora el departamento estadístico de la International Federation of Robotics, en el planeta hay alrededor de 1,4 millones de robots industriales. La cifra llega hasta los 10 millones si se introducen los llamados robots de servicio, que van desde instrumental médico y las cortadoras de cesped hasta los juguetes Lego programables y el perrito Aiboo de Sony.

«Ahora mismo lo más inteligente que tenemos en nuestras casas, y diría que casi lo único, son los robots aspiradores», señala Javier González Jiménez, catedrático de la Universidad de Málaga. Unos aspiradores que la Organización de Consumidores y Usuarios tildaba hace tan solo unas semanas de «decepcionantes». Razones de peso no le faltan: el mejor de los modelos analizados en el estudio tarda más de dos minutos en aspirar 10 gramos de migas de pan. «El problema es que hay que hacerlos asequibles, por eso no llevan sensores caros. Además, deben ser fiables y fáciles de usar y eso los limita», defiende González.

Esta situación se extrapola al resto de desarrollos. Para empezar, todavía es una tecnología cara. Solo el brazo de un robot puede costar del orden de unos 30.000 euros. Pero el mayor desafío se encuentra en aspectos tales como la inteligencia artificial y la capacidad de percepción de los robots. «Cuando echamos un vistazo a la calle y vemos a alguien con un paraguas entendemos que llueve. Trasladar eso a un programa no es tan fácil».

Con olfato

En ello anda González desde el Grupo de Robótica Móvil que coordina en la facultad malagueña. Su equipo acaba de presentar en sociedad a Rhodon, un robot que, además de desplazarse por entornos domésticos gracias a los mapas de navegación, es capaz de atender peticiones vía Skype, asir objetos y olfatear gracias a un sensor químico.

Algo menos ambicioso es el proyecto en el que el grupo está colaborando ahora. Se trata de un pequeño robot sin brazos que saldrá al mercado por unos 3.000 euros. La máquina, en realidad, es una especie de Skype con ruedas que puede dirigirse a distancia a través de Internet.

«La sociedad irá adoptando estos avances de forma progresiva, lo que pasa es que no nos damos cuenta de lo automatizada que está ya nuestra vida», comenta el catedrático de la UNED, Antonio López Peláez. En efecto, no existe R2D2, pero ya hay coches que aparcan solos, robots que limpian y trenes que no precisan de maquinista. Y va más allá: «Estas máquinas serán capaces de ver, actuar, hablar, dominar el lenguaje natural y ser más inteligentes y nuestra relación con ellos será más constante y cercana».

tracking