Diario de León
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fernando mañueco
León

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El PER de la Bolsa española (la relación entre el precio de una acción y el beneficio de la empresa, es decir el parámetro que mide si un valor cotiza objetivamente caro o barato) se encuentra históricamente bajo. Además, las rentabilidades por dividendo de las empresas cotizadas son muy atractivas. Y eso a pesar de que la Bolsa ha recuperado mucho terreno desde el verano. Pero en general, los analistas hablan todavía de unas Bolsas baratas en términos históricos. Es una referencia a tener en cuenta.

Los mercados van a mostrarse muy difíciles e inestables a lo largo de 2013. Sin embargo, los más valientes ya han comenzado a aumentar sus posiciones de riesgo. La Bolsa puede ser una buena alternativa de inversión para el medio corto y medio plazo. Los más sesudos aseguran que ahora hay que apostar por sectores industriales, tecnología, consumo no cíclico y telecomunicaciones.

En el corto plazo, los analistas técnicos creen que tras superarse el nivel técnico de congestión de los 8.230 puntos, el índice Ibex 35 podría irse a buscar la próxima resistencia, situada en la zona de los 9.000 puntos. Por el contrario, los niveles de soporte a la baja más fiables se encuentran en torro a los 8.200 puntos. Circulan, por tanto, unos razonablemente buenos augurios por el parqué. Y eso que la Bolsa española ya ha vivido buena parte de la recuperación esperada, al pasar desde niveles inferiores a los 6.000 puntos en julio a los 8.300 puntos actuales. Los analistas de Barclays aconsejan incluir activos de riesgo en cartera para diversificar las inversiones a medio y largo plazo. Con ello buscan una buena posición de salida en previsión de que se reduzca el nerviosismo de los mercados.

Pero hay peros. En ningún caso se deben relajar las medidas de prudencia. El repunte de los bonos españoles y la recuperación de la Bolsa podrían quebrarse en los primeros meses del año si el Gobierno sigue retrasando la petición de ayuda financiera, que es la condición necesaria para que el BCE active su programa de compra de bonos.

La clave se encuentra en si el Gobierno pide ayuda a sus socios europeos, lo que reduciría la prima de riesgo y favorecería una reacción bursátil de similar calado a la vivida en el pasado verano, cuando España solicitó la asistencia financiera para el sector bancario. Si eso es así, las entidades más beneficiadas serán las que más deuda pública española tienen en cartera, es decir, los bancos. Se beneficiarían por las plusvalías que generaría en sus bonos la caída de la prima de riesgo. JP Morgan prevé que España pedirá la línea de crédito en el primer trimestre.

Los que desconfíen de la Bolsa pueden encontrar una buena alternativa en los bonos corporativos emitidos por empresas españolas. Ofrecen el doble o incluso el triple que sus homólogas alemanas, con un riesgo no excesivamente alto.

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