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‘Mamá, habla que te escucho’

La habitual charla de una futura mamá con su bebé todavía en el vientre no es sólo un gesto de cariño y abnegación sino una clase de aprendidaje.Las primeras lecciones de lengua empiezan en un aula muy especial: el útero materno.
Un estudio de la Universidad de Washington ha dejado claro que los bebés son capaces de diferenciar los sonidos de su idioma nativo —frente a los de una lengua extranjera— desde pocas horas después de nacer. Esta nueva investigación demuestra que los mecanismos sensoriales y cerebrales de la audición se desarrollan a las 30 semanas de gestación. Es decir, que los fetos escuchan a sus madres hablar durante las últimas diez semanas de embarazo.
La voz de la madre es la única voz que escuchan y reconocen antes de nacer. Los investigadores seleccionaron a 80 niños de apenas 30 horas de vida y, para estar más seguro, establecieron dos grupos: 40 bebés procedían de Tacoma (Estados Unidos) y los otros 40 de Estocolmo (Suecia), para demostrar que reconocían el inglés y el sueco. Estos recién nacidos escucharon sonidos vocálicos en su lengua materna y en otras. Y su interés en los sonidos fue medido por el tiempo que succionaban un chupete conectado a un ordenador: la succión era más larga o más corta dependiendo de si el sonido les era familiar o no.
La conclusión que sacaron es que en ambos países los bebés succionaron más tiempo cuando escucharon el idioma extranjero que cuando se trataba de la lengua materna. Y por todos es sabido que los niños se aferran más a su chupete cuanto más incómodos o desconsolados se sienten.
Los bebés están preparados para aprender incluso antes de nacer. La madre tiene el privilegio de ser la primera en influir en el cerebro del niño.