Los énfasis de israel
Al final de este sábado el presidente Peres anunciará lo sabido: que encarga a Benjamin Netanyahu la formación del próximo Gobierno israelí, el que saldrá de la elección legislativa de 22 de diciembre.
Netanyahu está hoy bajo atento escrutinio internacional y, en particular, de Washington. El presidente Obama le felicitó por las elecciones y habló un ratito con él este lunes, lo que no sucedía hace mucho tiempo. Y la expectación sube tras la decisión de la ONU de asumir el informe de su Comisión de Derechos Humanos en el que tres juristas creen que Israel viola tales derechos y debe cancelar la colonización de la tierra ocupada y devolverla.
Un lector no familiarizado con la vida política israelí puede pensar que el país está alarmado con el informe y lo que se le viene encima desde el punto de vista jurídico y moral, pero un vistazo a la prensa israelí le indicará en seguida lo contrario. El sentimiento de seguridad/impunidad con que ha gestionado la cuestión palestina parece gozar de buena salud, del mismo modo que prosigue el ensimismamiento nacional entendido como un repliegue sobre sí mismo. En este escenario, Netanyahu, con toda probabilidad, formará un gobierno con el partido-sorpresa (el Yesh Atid o Hay Futuro) técnicamente centrista y volcado en las cuestiones sociales y económicas. Sus 19 escaños, la segunda formación del nuevo Parlamento, son un tesoro y aún más lo es la reputación de moderado de Yair Lapid, su jefe, quien debería recibir la cartera de Exteriores o la de Economía y parece haber exigido las de Educación y Vivienda.
Lapid ¿podrá cambiar a Netanyahu y sus socios de Israel-Beiteinu en relación con los palestinos o será instrumentalizado para seguir haciendo la misma política con caras nuevas y seguir comprando tiempo? Lapid dice que Netanyahu, como él mismo, sabe que no hay más solución que «los dos Estados», fórmula que sirve para casi todo porque depende de qué Estado tendrán los palestinos. Solo recordaremos que el moderado y moderno Lapid, es opuesto a restituir Jerusalén-Este a los palestinos, aunque crea en los dos Estados… Un comienzo ominoso, es decir, de mal agüero, azaroso.