Diario de León

sociedad

dos adolescentes en la Casa Blanca

Han crecido ante los ojos de los estadounidenses, que vigilan a Malia y Sasha obama pARA saber cómo son, qué hacen y cómo visten

Malia y Sasha Obama se dirigen a la toma de posesión de su padre, Barak Obama.

Malia y Sasha Obama se dirigen a la toma de posesión de su padre, Barak Obama.

Publicado por
Miriam Burgués
León

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Malia, de 14 años, ya va al instituto, es casi tan alta como sus padres, Barack y Michelle Obama, juega al tenis y tiene un teléfono móvil, aunque sólo lo puede usar los fines de semana. Su hermana Sasha, de 11, también ha dado un estirón en los últimos meses y su padre intenta no perderse los torneos de baloncesto en los que participa.

Amigos y asesores de la familia presidencial cuentan que ambas son disciplinadas. Según Michelle, Malia se toma su trabajo académico «muy en serio» y está empezando a pensar en qué le gustaría estudiar cuando llegue el momento de ir a la universidad, mientras que Sasha es «más relajada» y está aún «formándose».

La disciplina de ambas, que tienen vetado el uso de Facebook, es fruto de las reglas marcadas por la primera dama, algunas de las cuales ha desvelado ella misma en entrevistas y otras apariciones.

Cuando van de viaje deben escribir sobre lo que han visto o les ha llamado la atención, entre semana pueden usar la televisión y el ordenador solo para las tareas escolares y cada una tiene que practicar dos deportes, uno escogido por ellas y otro por su madre.

Malia tiene que aprender a lavar su ropa antes de ir a la universidad y las dos deben comer verduras, en línea con la campaña en favor de la alimentación saludable que promueve Michelle desde la Casa Blanca. Cuando están en Washington los Obama tienen por norma cenar con sus hijas y hablar con ellas de cómo les ha ido el día.

En estos cuatro años el matrimonio presidencial ha sido muy cuidadoso a la hora de decidir qué información dar sobre las niñas y cuándo hacerlo con el objetivo de que Malia y Sasha llevaran una vida «lo más normal» posible.

Han trascendido anécdotas y curiosidades triviales como el entusiasmo de las chicas por la serie de televisión Modern Family , pero la máxima para la prensa ha sido respetar su privacidad y seguridad y no informar de ellas ni hacerles fotografías cuando no están con sus padres.

Reacio a una excesiva intromisión de la política en su vida, Obama sí sacó partido de su lado más personal y familiar en la campaña electoral del año pasado y sus hijas aparecieron en mensajes y vídeos para captar el voto, entre ellos uno lanzado en junio con motivo del Día del Padre.

Hasta el momento Malia y Sasha no han protagonizado ningún desliz o momento incómodo, muy lejos de las aventuras nocturnas de las hijas de George W. Bush (Barbara y Jenna) y de los escándalos del príncipe Harry de Inglaterra.

En público las chicas Obama son discretas y educadas, y últimamente han sido elogiadas por los expertos en moda.

El estilo fresco de Malia es «muy accesible» para las adolescentes que la quieran emular y tiene «una especie de magnetismo» similar al de Kate Middleton.

A Obama como presidente le espera una nueva etapa, pero también como padre.

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