Una epidemia muy común
La fiebre de estos empleos mal pagados afecta a más gente de la que se cree. Según los datos proporcionados por la Oficina Federal del Trabajador y de la Oficina Federal de Estadística indican que más de un tercio de los trabajadores tiene un contrato temporal, un ‘minijob’ o un trabajo parcial. De ellos, un 58% percibe salarios mal remunerados que apenas les dan para vivir y que en muchos casos les conducen a los organismos públicos para solicitar un complemento procedente de la ayuda social.
Lo cierto es que cerca de 8 millones de alemanes tiene trabajos mal pagados; es decir, casi uno de cada cuatro apenas llega a fin de mes. Estas cifras, propiciadas por la ausencia -salvo en algunos sectores como el de la metalurgia- de un salario mínimo, han suscitado un aluvión de críticas y cada vez se alzan más voces a favor de fijarlo por ley. De hecho, hace poco, el Bundesrat —equivalente a nuestro Senado— aprobó su introducción en el mercado laboral germano y lo situó en los 8,5 euros por hora, entre los más elevados de Europa (en España es de 3,84 euros). La actual correlación de fuerzas hace muy difícil que la propuesta de la Cámara alta llegue a prosperar, pero el Partido Socialdemócrata (SPD) ya ha hecho de esta reclamación su caballo de batalla electoral de cara a la cita del próximo 22 de septiembre.