parada en jordania
Técnicamente las visitas de Obama a Israel y a Jordania son idénticas: dos días e igual protocolo, pero ¡qué diferencia entre ambas! Y, sin embargo ambos son aliados de los Estados Unidos y actores centrales de su política en Oriente Medio desde hace casi medio siglo. Lo del casi atiende al hecho de que en la guerra árabe-israelí de 1967, todavía Jordania combatió junto a Egipto y Siria contra Israel, una decisión del recordado rey Hussein quien, más tarde, pragmático, enfermo y preocupado por su sucesión, reconocería en 1994 a Israel y firmaría al efecto un Tratado de Paz. Su hijo, el rey Abdalá, lo es por la última voluntad de su padre, quien cambió el orden sucesorio surgido de sus sucesivos matrimonios y descendencias, pero este monarca no está haciendo nada distinto de lo que habrían hecho otros miembros de la real familia hachemí y tampoco la actitud del público habría sido muy distinta de la que es hoy.
El jueves hubo pequeñas, pero significativas, manifestaciones de protesta en Amman ante la embajada norteamericana que reunieron a activistas de izquierda (hay libertad de partidos en el reino) e islamistas (el Frente Islámico, la rama política de los Hermanos Musulmanes, oposición tradicional y en auge) y el orden público no sufrió alteraciones, pero las medidas de seguridad eran draconianas y la visita del presidente no tuvo, ni pretendía tener, el tono y el relieve que alcanzó la presencia de Obama en Israel o, incluso, en El Cairo hace cuatro años.
La mitad de la población jordana es, en realidad, palestina y la otra mitad son los naturales del país, el corazón de la monarquía hachemí agrupados de hecho en una red de clanes tribales de naturaleza clientelar que tienen a los otros por poco menos que indeseables autoinvitados La inseguridad que provoca este hecho central de la vida jordana obliga al régimen a una política que mezcla los equilibrios con la obsesión por la seguridado. La ayuda económica americana es indispensable. En estas circunstancias, la visita de Obama es la antítesis de la girada a Israel: mucho reconocimiento y agrado oficial y ningún discurso a la juventud jordana. Trámite puro.