CANTO RODADO
el juguete
mateos y carrasco se echan otro pulso a cuenta de la educación en los pueblos. es un juego macabro por dinero
El presidente va en pantalón corto jugando con una rueda. Con la vara hace rodar el círculo, calle abajo, en endeble y excitante equilibrio. Acaba de estrenar el verano. En el hemiciclo, Herrera, se da la mano con la oposición, reabre las guardias médicas en los pueblos, da tregua a las juntas vecinales y suelta un millón para las cuencas mineras. Después de doce meses de agonía. Un año hace que los mineros andaban por la carretera, camino Soria, quemados por el sol.
La rueda concentra todas las miradas. Herrera juega. Feliz. Con su golpe de efecto en el debate sobre el estado de la Comunidad. Herrera juega a ser rebelde por un día. Óscar López y José María González montan en un tándem para seguir la carrera del presidente. ¡Qué felices seremos los tres!, cantan mientras Valderas desentona. ¡Váyase señor Herrera!, pió el leonesista. Sonó como un eco del ¡Váyase señor Rajoy!, la copla con la que Cayo Lara hace bolos por toda España.
La comba y la cuerda
A falta de orquestas para la verbena... El verano se anima de día en día. Llegan más niños y niñas al pueblo. Una chavala salta a la comba. Y, de pronto, sale Isabel Carrasco a demostrar su dominio de la cuerda en el Palacio de los Guzmanes. Celebra los doscientos años de la Diputación provincial y tira de la cortina para destapar la leyenda bicenteneria. Viento en popa, a toda vela. Ella también tiene un juguete en León.
Pasadas las justas y mercados medievales, la dama se viste de rebelde para defender el Criele de San Cayetano. Ella y los seis presidentes comarcales del PP juegan al escondite. Quieren que los encuentre el consejero de Educación, Juan José Mateos, el empecinado que amenaza con llevarse de León el Criele y el centro de formación profesional Ciudad de León porque le quieren cobrar en San Cayetano.
Haciendo caja
Juegan con la educación y juegan con León. Vergonzosamente. Pero lo que está en juego es su cuota de poder. Por eso la presidenta saca a sus perros y les manda a morder a Silván, al consejero de León. Que espabile. Que el cierre del Criele y el centro de hostelería es un juego macabro. Con apuestas y dinero de por medio. Acábaramos. Isabel Carrasco quiere cobrar renta a Mateos.
Carrasco y Mateos se echan otro pulso. Y lo que se llevan por delante son los servicios públicos, como la educación de adultos en el mundo rural que la Diputación ya no financia porque no es de su competencia. Se baten en duelo en los titulares, haciendo ruido de sables pero la única sangre que corre es la de la gente que está fuera de juego. Fuera del círculo del poder. Y de las competencias de la incompetencia política.
El espíritu moderno de la Diputación no tiene nada que ver con las mimbres de su fundación. Francisco Carantoña recordó que de la mano de la Diputación llegó la Escuela Normal de Magisterio a León e incluso la Facultad de Veterinaria. Ahora lucha por deshacerse de esa memoria. La cuestión es si no acabará devorándose a sí misma.
Las tabas
El alcalde de León va de la mano de Carrasco a celebrar el bicentenario bizarro. Con la fiesta que tiene en casa a cuenta de la sentencia que obliga al Ayuntamiento de León a dotar las doce plazas de bomberos con 600.000 euros. La herencia que no reconoció se le ha vuelto en contra.
¡Menudo guirigay hay en el PP! Que Rajoy no sepa nada de los millones de Bárcenas, ni de los sobres, ni de los sueldos... no es raro. Hay que saber jugar a las tabas para comprender el tinglado financiero del PP. ¿A qué juega Rajoy? A los barcos. Tocado, tocado... hundido. Es sólo un juego.