Naranjas de la china
El Estado chino controla la cantidad de dinero que hay en el sistema financiero. En los últimos días se ha producido un cierto estrangulamiento de la liquidez en el gigante amarillo debido, fundamentalmente, al periodo de pago de impuestos por parte de las sociedades. El Estado chino ha permitido esta contracción de la liquidez, en un intento de frenar el crecimiento del crédito.
Esta actitud restrictiva de las autoridades chinas ha provocado mucha inestabilidad en las acciones de los bancos que cotizan en la Bolsa de Shanghai y en la solidez de los propios bancos del país. Las bolsas internacionales y los mercados de deuda se han crispado en algunas de las últimas sesiones, sobre todo porque esta situación de sequía en el sistema financiero chino llega de la mano de crecientes temores sobre una desaceleración en el crecimiento del país. La falta de liquidez podría tener repercusiones en el conjunto de la economía, más allá del sector financiero. Y nadie olvida que China ocupa hoy por hoy el puesto de cabeza en la recuperación económica mundial.
Los cuatros mayores bancos estatales de China que suponen la tercera parte del sistema financiero del país concedieron nuevos préstamos por 290.000 millones de yuanes en las tres primeras semanas de junio. El conjunto de los bancos comerciales concedió créditos por un billón de yuanes en apenas diez días, lo que encendió las luces rojas y provocó la advertencia oficial para que restringieran y controlaran el rápido crecimiento del crédito. Es difícil determinar qué es peor, si la aparición de una burbuja crediticia como la que ha provocado la crisis en Europa, o el estrangulamiento del crédito, que impide que Europa salga del pozo. Lo que parece claro es que si China no tira del carro, si EE.UU. no consigue mantener su recuperación cuando se retiren las medidas de estímulo y si Europa no logra alzar el vuelo… entonces la cosa se complicará enormemente.
Una reducción de los créditos y/o el mantenimiento de los tipos altos pueden afectar seriamente a una economía que ya ha mostrado numerosas señales de desaceleración. Los analistas de Goldman Sachs ha recortado sus previsiones de crecimiento para China. Esperan que la economía crezca un 7,5% en el segundo trimestre, frente a la estimación anterior del 7,8. Para el conjunto del año en curso, Goldman reduce sus previsiones del 7,8 al 7,4. Para el próximo ejercicio pronostica un 7,7%, frente a una estimación inicial del 8,4. Por su parte, los expertos de Nomura creen que el crecimiento del PIB chino podría situarse por debajo del 7% en la segunda mitad del año. Estas cifras son muy llamativas en comparación con las tibias cifras que se manejan en otros países, pero dejan clara la tendencia de progresivo enfriamiento en la actividad de la segunda mayor economía del mundo.