Dos siglos de la diputación
el faro de la provincia
Nacida con la luz reformista de la Constitución de Cádiz, la diputación de León cumple doscientos años. Testigo de todos los acontecimientos de españa en estos siglos, ha sumado 55 presidentes, sólo una mujer.

Obras de ampliación del Palacio con fachada hacia el Cid.
En cada provincia habrá una diputación llamada provincial, para promover su prosperidad, presidida por el jefe superior», (artículo 325 de la Constitución de 1812). Fue «la Pepa», como así se conoció popularmente a la primera Carta Magna de España, la madre gestante de las instituciones provinciales. El germen de su creación y dibujante de sus funciones. Así nació al año siguiente la Diputación de León que, como las del resto del país, celebra dos siglos de vida.
Hasta entonces, 1813, únicamente existía el intendente como autoridad provincial y, desde el punto de vista político y judicial, estaban al frente tres corregidores establecidos en León, Ponferrada y Sahagún. Y por encima de todos, el capitán general y la Real Chancillería, con sede en Valladolid, tal y como recuerda el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de León, Francisco Carantoña, en la lección «De la provincia económica a la provincia política: el nacimiento de la Diputación de León».
Su primera sede, como relatan las crónicas de la época, tuvo a las casas episcopales, actual Obispado, como escenario. Allí se constituyó el 30 de junio hace ahora doscientos años. Sus nueve integrantes juraron ese día también sus cargos.
Clara la idea de su misión a tenor de un bando que se conserva de la primera Diputación de León en 1813, donde se lee: «... yá en la pronta execución de las providencias que se os comuniquen, ya ofreciendo a la Diputación las observaciones, proyectos, indicaciones, y propuestas, que considereis útiles sobre todos los objetos de su atribución. Solamente así, y consultando constantemente la Diputación, las luces é instruccion de Ciudadanos recomendables por ella y su conducta patriótica, podrá prometerse un feliz resultado en sus tareas y congratularse de haber merecido la confianza de sus Compatriotas». León 2 de julio de 1813. Rubricado por su primer responsable, Josef María Cienfuegos.
Un año después de su constitución, 1814, fue disuelta con el regreso del absolutismo de Fernando VII, aunque en su primeros doce años de vida ya tuvo tiempo de fijar las competencias de la provincia. Determinaron las localidades donde debían establecerse los ayuntamientos, impulsaron las obras públicas, pretendieron garantizar el suministro regular de los leoneses intentando controlar el precio de los abastos, financiación de hospicios...
En 1882 la Diputación se mudó a su nueva sede, donde todavía continúa: el Palacio de los Guzmanes. La institución, como el resto del país, sufrió los avatares de la intensa historia de España a lo largo de sus siglos de vida: la Guerra de la Independencia, monarquías absolutas, gobiernos liberales y conservadores, diversas constituciones, dos repúblicas, la Guerra Civil, la dictadura de Franco y la llegada de la democracia con una monarquía parlamentaria.
Beneficencia, asistencia social y sanitaria, construcción y mejora de la red viaria provincial, infraestructuras básicas de los pueblos, educación, ayuda a la agricultura y ganadería, protección del patrimonio cultural, fomento de las costumbres tradicionales, desarrollo económico e industrial, difusión del turismo... unas misiones que han acompañado siempre las tareas diarias de la Diputación. También la defensa de la singularidad de la provincia, hasta el punto de adelantarse a los tiempos de las reivindicaciones autonomistas, cuando en 1873 defendió el autonomismo provincial por su inclusión en Castilla la Vieja. También en 1932 puso en marcha un proceso para constituir una autonomía de León, que llegó a tener un reconocimiento inicial en una ley de 1933.
«Si sus resultados deben ser tan importantes como los que presintió en su origen el sabio Genio que ordenó sus principios, nada más conforme a nuestros deberes que el procurarlos». Así reza la placa que desde el viernes conmemora estos doscientos años de existencia.