CANTO RODADO
vista alegre
León se asoma por la ventana de villanubla. Está en un fondo de saco. como el tren en la estación provisional que el PP quiere dejar para siempre
Cambiar el número 1 de Vista Alegre por el 14 de Villanubla fue duro. Pero no hubo otro remedio. Lo peor ocurrió al cruzar el paso a nivel. Fue un atropello en el que el tren no tuvo nada que ver. Al final, al menos en el recuerdo, aquellos cuatro años resultaron bastante felices. Entonces no había aeropuerto en La Virgen del Camino. Ni León de la Riva soñaba con ser alcalde de Valladolid.
Ahora tiene pesadillas con León y en su delirio va cerrando aeropuertos por la Comunidad. Todos menos uno, el de Villanubla. Pronto se presentará en León a cerrarnos la ciudad. Y habrá quien le dé las llaves. Tiene razón Ignacio Fernández: si hay que cerrar alguno que sean los cuatro aeropuertos de la Comunidad. Ojalá lo hubiera dicho Herrera. A ver si el de Pucela aguantaba el órdago.
Las nueces de Herrera
León de la Riva es el ruido. Las nueces están en la Junta. Herrera es el jefe, aunque esté en retirada, del Partido Popular en Castilla y León, con nueve provincias y nueve discursos consentidos pero sólo uno autorizado. Villanubla. Valladolid. Es la cruda realidad. El aeropuerto de León es un erial pero no porque Zapatero lo hiciera más grande de la cuenta. Se pasó de Vista Alegre, es cierto, pero es que Herrera no vino ni inaugurarlo.
Demasiados discursos. Una sola verdad. Muchos fueron los llamados a hacerse cargo de la Dirección Provincial de Educación en León. Pero sólo una la elegida. Emilia Villanueva, asturiana afincada en Asturica Augusta. Una mujer 10 a juzgar por la cantidad de cargos que es capaz de desempeñar a la vez. En fin, que sea por el consenso entre el monasterio de Prado y el palacio de los Guzmanes. Y, sobre todo, por el bien de la escuela en León.
Esas aulas en las que se dan lecciones magistrales cada día. Entre el bullicio de la chiquillería y la vocación de tantas personas dedicadas al magisterio en cuerpo y alma. Conmueve el maestro de Villasinta que dotó a la escuela con ordenadores rescatando materiales reutilizables en los cubos de basura.
Las flores de Rajoy
Es como volver a mirar por la ventana de Vista Alegre. Era fácil ver correr los sueños por aquella larga calle de la infancia, sin asfalto ni aceras. En Villanubla hubo que asomarse a la realidad entre toques de corneta para despertar y jolgorios calés para no dormir. Cada día era una conquista. Y a veces una derrota.
Ninguna tan celebrada como la del ministro Wert en su plan de recortes de las becas Erasmus. Laura Zornosa, la estudiante de Periodismo, impulsora de las 220.000 firmas pasará a la historia como la paladina de este triunfo (me temo que muy breve). En realidad, fue el puñetazo en la mesa de la Comisión Europea el que espabiló a Rajoy de su eterno letargo de triunfador zen.
Rajoy no sabe lo que es Villanubla. Es asomarse a una semana negra para el empleo en León, en Fagor y en Valencia. Él espera quieto a que llegue la primavera y crezcan las flores a su alrededor sin hacer nada.
Las telarañas de León
Y su ejemplo cunde. En León se cumplieron los 150 años de la llegada del ferrocarril y no se movió una hoja. Anda la concejala de Urbanismo requisando material de desecho de las vías para hacer un monumento mientras las telarañas y los fantasmas se apoderan de la estación vieja. Y León lo consiente. Quizá porque León se ha enseñado a asomarse a Villanubla y ya no es capaz de abrir la ventana de Vista Alegre. Quizá porque León, como la estación provisional, está metido en un fondo de saco del que sólo se puede salir marcha atrás. Como el tren.