el descrédito tendrá un precio
Llegar al fin de semana manteniendo cuarto y mitad de optimismo, esperanza, fe o como usted lo quiera llamar, es ya una mérito en este país en el que cada día se podría resumir en la frase atribuida al torero «Guerrita» pero que en realidad parece ser que es del diplomático francés Charles Maurice de Talleyrand: «lo que no puede ser no puede ser y además es imposible». Pues así estamos.
Don Oriol Junqueras (ERC) amenaza en Bruselas con paralizar la economía catalana durante una semana y a ver qué pasa en España. Este es Junqueras, sí señor, con un par y cierta ensoñación porque sólo dos personas en el mundo podrían decir algo así: Nicolás Maduro y don Oriol. La diferencia es que Maduro es capaz hacerlo y me temo que don Oriol tendría ciertas dificultades.
Y ya que estamos en Cataluña. Artur Mas, que va de mal en peor, pretende ahora que todos los españoles paguemos su TV3 y aseguran en CIU que la Constitución les avala. Hombre, un poco de seriedad: si ponemos la Constitución por testigo, habrá que ponerla para todo, no sólo para pagar su TV3. Usted ya me entiende señor Mas.
Y nos enteramos por las redes sociales que Felipe González (no lo creo) o su editorial pidió a la portavoz y guionista eventual de la plataforma de Afectados por las Hipotecas, Ada Colau, que presentara el libro de memorias del ex presidente. La respuesta de la Colau fue tajante en tuiter: «Felipe González, q dijo q en @LA_PAH acosamos a niños, me pide q presente su libro, para promocionarlo aunque sea con polémica #asco». Impresiona sobre todo el final, el «hashtag» (o almohadilla) de «asco». Tampoco es eso, mujer.
Y yo de los nervios porque debo ser el único español al que no ha espiado (presuntamente) la empresa Método 3.
Así —más todo los que me dejo en el teclado— no puede funcionar un país serio. Estas no son maneras para regenerar la democracia, al contrario; así sólo se incrusta más y más el descrédito en el sistema y eso, tarde o temprano, tiene un precio.