tiempo libre
Wwoofers, la tribu verde
Trabajadores voluntarios realizan su actividad a cambio de comida, alojamiento y enseñanza en granjas ecológicas repartidas por todo el mundo

Varios ‘wwoofers’ desempeñan distintas tareas cotidianas en granjas pertencientes a la red.
Wwoof es un voluntariado en granjas y entornos ecológicos, una ayuda para que otros desarrollen sus proyectos ecológicos relacionados con la producción de alimentos y el desarrollo rural sostenible, y una fuente de experiencias rurales y conocimiento para l@s voluntarios», señala a Efe, Chemi Peña, coordinador de Wwoof España, que coordina la oferta de granjas que aceptan ayuda voluntaria y la demanda de ‘wwoofers’.
Wwoof es también una red mundial, creada en 1971 en Inglaterra ( www.wwoof.net ), e integrada por asociaciones de diferentes países que colaboran entre si. Su objetivo es servir de nexo entre los voluntarios que desean experimentar y ayudar en un entorno rural a granjeros que trabajan principalmente con métodos ecológicos y sostenibles. En general los voluntarios trabajan a cambio de alojamiento, alimentación y aprendizaje.
Los voluntarios, que trabajan la tierra sin compensación económica ni de otros bienes, se autodenominan ‘wwoofers’, palabra derivada de las siglas en inglés de Willing Workers On Organic Farms (Wwoof), que puede traducirse como «trabajadores voluntarios en granjas ecológicas».
Peña aclara que la idea del ‘wwoofing’ no es una simple manera de viajar barato, ya que «Wwoof no promociona viajar por viajar o un turismo de placer, sino una alternativa práctica de vida ecológica en una granja en la que se desarrollen actividades sostenibles típicas, en un entorno rural».
Entre estas tareas figuran la producción agrícola y ganadera ecológicas, el cuidado del entorno y el medio ambiente, las técnicas de bioconstrucción, la utilización de energía renovable y el desarrollo de la sostenibilidad, según Peña.
«El ‘wwoofing’ ayuda a las personas que ya tienen su proyecto alternativo en marcha mediante voluntarios que desean aprender y participar» en dicha iniciativa y «pone en contacto granjas y wwoofers, ayudando a crear relaciones entre ellos», añade.
El coordinador explica que «los ‘wwoofers’ acceden al listado nacional de granjas Wwoof y eligen el proyecto en el que desean participar, poniéndose en contacto con los granjeros para ver la disponibilidad y concretar la dinámica de la ayuda. Así, la granjera o granjero reciben ayuda, a la vez que enseñan a los voluntarios y trabajan y comparten su entorno con ell@s».
LA JORNADA HABITUAL
Respecto de como es un día típico de un voluntario, Peña señala que «en cada granja es diferente y depende también de la temporada y situación geográfica, aunque en un día normal se comparten las comidas, unas 4 a 6 horas diarias de ayuda práctica y el resto es tiempo libre para disfrutar del entorno y la estancia con quienes viven allí».
Según Peña las actividades de Wwoof son beneficiosas, porque todos los trabajos realizados son ecológicos, ya sea «en el huerto, mantenimiento del bosque, jardines, cuidado de animales, etc, porque el trabajo en la tierra y en un entorno natural aporta un equilibrio que en la ciudad se ha perdido».
Por otra parte, «los músculos se mueven para hacer algo físico en contacto con el medio natural del que nos hemos despegado demasiado y el pensamiento se emplea en resolver problemas prácticos en un entorno rural, lo cual permite a los wwoofers adquirir otros conocimientos y crecer en otras dimensiones humanas», según el coordinador.
«Ha costado esfuerzo colaborar conjuntamente, pero finalmente en 2013 se ha creado la Federación de Organizaciones Wwoof (FoWO) que ha despegado con más de 40 países adheridos y aún avanza tímidamente, ya que está todo por hacer», anuncia Peña, que participa en las relaciones de Wwoof a escala internacional.
En los casos de España, donde actualmente existen unas 300 granjas, y Portugal, con más de 100, al igual que muchos países, «tienen su propia organización Wwoof nacional, son independientes y tienen sus propios coordinadores», revela.