Diario de León

CANTO RODADO

Tente nube

La campana y el pendón del pueblo son. Cuidado con los que se suben al campanario, como rajoy, a espantar los temibles renuberos de las urnas

Ana Gaitero
León

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La diosa Brigit, la exaltada, hada de la inspiración, señora del fuego, anuncia el principio del fin del invierno en el universo celta. A campana tañida y con la luz abriéndose camino por la aurora y por poniente.

Rajoy quiere beneficiarse de sus poderes y se ha subido al campanario, disfrazado de brígido, para tirar del badajo y protegerse del nubarrón electoral. Se ha subido a la torre, en ascensor, por supuesto, para conjurar la granizada que se avecina sobre sus baldíos. Porque sembrar, sembrar... este hombre sólo ha sembrado miseria e injusticia bajo el eufemismo de la austeridad. Recortes para los pobres, ayudas para la banca y privilegios para la Corona. Tiene las tierras sin arar. Y más pinta de Severo que de Brígida o brígido. Se siente.

Quien siembra vientos recoge tempestades. El presidente teme a los renuberos de las urnas. Y sobre todo a la renubera Rosa Díez. Libre del lastre de su extrema derecha, se dispone a convertir Valladolid en su lanzadera para la carrera a la reelección. Europa, las elecciones para un parlamento que poco decide, marcan el sendero. Conviene no estrellarse en la ruta Estrasburgo-Bruselas porque entonces será el principio del fin de la era Rajoy.

El temporal pinta muy feo. Tanto que el resucitado diputado Alfredo Prada (PPrada, ¿se acuerdan?) vino ipso facto de la feria de turismo internacional a León a tocar a rebato en la torre de la iglesia de su pueblo para que la gente vote bipartidismo. O PP o PSOE, vociferó. Menuda cantinela.

Gallinero

A quí pensaban seguir, ganando el ciento por ciento con casas de apartamento y echar al pueblo a sufrir ... pero el viento mueve las nubes y se barrunta el ascenso de Izquierda Unida. ¿Se acabará la diversión? ¿Nos alumbra otro porvenir? Es difícil de pronosticar el tiempo que se avecina con la izquierda dividida. Muchos gallos para un corral pequeño.

La ciudadanía gana terreno con las mareas que azotan con fuerza la playa de Madrid. La marea blanca logró la paralización de la privatización de la sanidad madrileña e Ignacio González entregó la cabeza de su consejero, Javier Fernández-Lasquetty. La marea verde ha dejado en suspenso, por un curso, la aplicación de la Lomce en Secundaria y Bachillerato. Las mujeres, con su inmensa fuerza, desde Asturias a Cádiz, de Barcelona a Vigo, de Valencia a Extremadura, movieron la marea violeta para parar la ley del aborto y a Gallardón.

Mareas a mí

Pero todos quieren sacar partido de las mareas. El Gobierno, el primero, con sus decisiones estratégicas para calmar el temporal callejero. El PSOE porque dice que se ha impuesto su razonable oposición, UPyD porque presenta como novedad los cánticos de sirena, tan conocidos. Izquierda Unida porque se ve tocando, sino poder, algunos cargos más en las instituciones.

Todos quieren jugar con las mareas. Como niños en la playa esperando las olas para llenar su pocillo. Cuidado. Las mareas se mueven con la Luna, tan femenina ella, que marca, tanto o más que el Sol, los ciclos de la Tierra a pesar de ser contemplada tantas veces como mero satélite. La nueva era es lunar a pesar de Soraya, de Dolores y de Isabel. Soletes.

Del pueblo son

Cuidado con los que se suben al campanario a tocar a tente nube la noche de Santa Brígida y San Severo. La campana y el pendón del pueblo son. El pueblo, sus mejores campaneros, como el señor Antonio Bodega de Fresno, es el que tiene que subir a espantar los renuberos para que amaine el temporal y crezcan fértiles cosechas.

Brigit, la poderosa, apunta las primeras luces, sí. Detrás vienen Las Candelas y San Blas. Fiestas de luz. En León, Brigit se paseó por el Ágora de la Poesía. Y van nueve. A por la décima, agoristas.

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