Diario de León
Publicado por
Andrés Aberasturi
León

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La primavera empieza fuerte, contradictoria y urgente: Suárez se nos muere un poco a todos, ha pasado la marcha por la dignidad pidiendo imposibles, la anexión de Crimea es ya una realidad por la vieja vía de los hechos consumados y en Cataluña los políticos se complican la vida ya no se sabe si en busca de una secesión imposible o de un concierto económico ventajoso —posibilidad esta última que apuntó desde el principio este humilde cronista aunque luego Mas enloqueciera un poco porque las malas compañías son siempre un peligro—.

El caso es que la muerte física de Adolfo Suárez —el ex presidente era un entrañable fantasma de sí mismo desde hace años— abre la espita para que todos vuelvan a contar la Historia según sus gustos. Pero ahora que está tan de moda cuestionar la transición gracias a ZP —el libro de Leguina Zapatero, el gran organizador de derrotas, historia de un despropósito es demoledor y certero—.

Por eso cuesta tragar el manifiesto de la marcha por la dignidad cuando afirma que: «La descomposición del régimen surgido de la Constitución del 78 se hace evidente debido a los mismos elementos presentes en su nacimiento, el cual tuvo lugar en contra del pueblo, está corroído por la corrupción y no tiene ninguna legitimidad».

Hombre, afirmar que la democracia emanada de la Constitución del 78 naciera en contra del pueblo no parece demasiado creíble ni éticamente aceptable, pero los manifiestos son lo que son y exigir, como exige la marcha, «no al pago de la deuda, ni un recorte más, fuera los gobiernos del troika, pan trabajo y techo para todos y todas» pues está bien, claro, pero no sólo no parece muy viable ni aquí ni ahora. El resto ya se sabe: Crimea será rusa porque ni Europa ni los EE UU quieren líos con una Rusia que sigue siendo una potencia y da calor a medio viejo continente y habrá una especie de acuerdo secreto o público para que las cosas no pasen de ahí y todos a olvidar lo sucedido incluidos los políticos secesionistas catalanes que intentan evitar cualquier comparación con la península pro rusa. Un año más la bucólica primavera viene cargada de tantas revoluciones como flores los almendros.

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